50 Momentos Literarios: un imprescindible para recorrer la literatura

50 momentos literarios es un libro excelente para conocer la historia de la literatura.

Momentos fundamentales para conocer la literatura

Si eres de esas personas que disfruta devorando libros a diestra y siniestra sin tener problemas en releer cada uno de los ejemplares, “50 momentos literarios” es una obra que no debe falta en tu biblioteca personal.

Con la pluma de Toni Iturbe y el dibujante de comics Jordi Lafeber a cargo de la ilustraciones, esta nueva publicación te llevará a los momentos más interesantes de algunas de los autores de novelas más renombrados de la literatura, por lo que revivirás aquellos recuerdos por los cuales los amamos.

Pero no es una recopilación tediosa de esos momentos. La dupla encontró la fórmula para hacer esta experiencia un momento único, sin perder la esencia de cada instante de donde toman inspiración para realizar su tomo.

Momentos de enseñanza y no célebres

Lo más peculiar de esta recopilación es cómo ambos encontraron la forma para dejar de lado los momentos celebres. Esos que todo el mundo recuerda de buenas a primeras, y se enfocan en los pequeños detalles. Esos momentos que nos dejan pequeñas enseñanzas que, con el paso del tiempo, vamos entendiendo cada día más.

Es por ello que, en lugar de enfocarse en el balazo que descerrajó Paul Verlaine en el brazo a su joven amante infernal Arthur Rimbaud, la dupla de Iturbe y Lafeber prefiere aquel momento mágico en el que el adolescente de Charlesville, cargado con su maleta, invita a Verlaine a la huida.

Así ocurre con Mario Vargas Llosa y Gabriel García Márquez. Dejan de lado el puñetazo entre ambos, para destacar un viaje del autor de “Cien años de Soledad”. Aquel que hizo en tren a los 23 años de edad, con su madre a la ciénaga de Aracataca donde tenían que vender la casa de sus abuelos, y que lo marcaría de por vida por todos los recuerdos que despertaría en él.

Otro de los momentos celebres que se pueden encontrar en este libro es aquel protagonizado por Scott Fitzgerald y Ernest Hemingway en el parisino Café de Flore en 1920 junto a un martini seco. En aquel encuentro, muchos dicen que se selló el destino de la llamada “generación perdida” ya que no les importaba beber hasta matarse y no le tenían respeto a nada ni a nadie.

Momentos como estos son los que nos podemos encontrar en este tomo que no se puede dejar pasar y que se debe aprovechar hasta su última página para poder decir que lo hemos percibido por completo.

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