Aventura y romance en el conde de Montecristo

El Conde de Montecristi es uno de los más grandes clásicos de la literatura francesa. Una obra en la que Dumas se encontraba en la plenitud de su talento.

Una de las obras clásicas de gran fama es «El Conde de Montecristo». Considerada como una novela de aventuras, pertenece al escritor francés Alejandro Dumas (padre) y, para muchos, es la mejor obra de este novelista. Un aspecto interesante es que los diferentes hechos no sólo se dan en un solo lugar, sino que el autor muestra diversos territorios de Francia, Italia y las islas del Mediterráneo.

Asimismo, los sucesos históricos también son de gran importancia en la obra. A medida que el tiempo transcurre, el lector puede ser parte de todo lo que ocurrió entre 1814 y 1838. Algunos de los hechos que más se recuerdan son los siguientes: el reinado de Luis XVIII de Francia, de Luis Felipe I, los cien días del gobierno de Napoleón y el reinado de Carlos X.

Todas las aventuras de la novela giran en torno a una temática principal: la justicia. Pero no una justicia llevada a cabo por las autoridades respectivas, sino por la mano del mismo hombre cuando no tiene otro recurso. Por este motivo, la venganza es otro de los temas que se encuentran a lo largo de la obra. Pero, el perdón y el amor se unen para ir en contra de toda actitud negativa.

La historia no es ficticia ni el simple fruto de la imaginación de Dumas, sino que él tuvo la idea de un hecho real encontrado en las memorias de Jacques Peuchet. Este hombre contó la historia de un zapatero de nombre Francois Picaud, quien residió en Francia alrededor de 1807 y tenía como novia a una de las mujeres más ricas de la capital francesa. Pero la felicidad no fue muy duradera y cuatro amigos lo acusaron de espionaje por encargo de la nación inglesa.



La actitud de estos «amigos» fue principalmente por celos y lograron que Picaud estuviera en la cárcel por unos largos siete años. Fue durante este tiempo que el inocente conoce a un compañero de prisión. Mientras transcurrían los años, la amistad y la confianza también se intensificaban. Es por ello que el compañero -ya moribundo- le deja un tesoro que estaba oculto en la ciudad de Milán.

Tal como decía la ley, Picaud sale de prisión en 1814 y regresa sobre todo a buscar venganza. Por ello decide apoderarse del tesoro y cambiar de nombre. Lo increíble es que le costó diez años planificar esa dulce venganza contra sus cuatro «amigos». La novela no dista mucho del hecho real. El protagonista responde al nombre de Edmundo Dantés y es marinero desde muy pequeño.

Prácticamente su vida era perfecta. Regresaba a Marsella para encontrarse con su familia y amigos, había sido promovido en su trabajo y estaba a punto de casarse con su bella novia Mercedes. Esa situación cambia completamente cuando Danglars (compañero de trabajo) y Fernando (amigo y primo de Mercedes) lo acusan de ser agente bonapartista.

Dantés es enviado al procurador de la ciudad y, aunque este no encuentra ningún indicio de culpabilidad, lo envía a la prisión en el Castillo de If por un problema familiar. Es en este lugar que logra conocer al popular abate Faría. Se encuentra con él tras intentar suicidarse dejando de comer. Ambos forman una excelente amistad y el abate se convierte en su profesor de historia, literatura, química, etc. Además de inculcarle los valores y el respecto hacia Dios.

Pero debido a todo lo ocurrido, Dante ya no creía en la divinidad y sólo pensaba en una cosa: la justicia. Claro, esa reacción se produce cuando descubre porqué fue condenado injustamente. Por mucho tiempo trabaja con Faría en hacer un túnel y lograr escapar. El abate no resiste todo el esfuerzo y antes de morir le confiesa a Dante que hay un tesoro escondido en la isla de Montecristo. Cuando el prisionero escapa va hacia la isla y desde ese momento se hace llamar el Conde de Montecristo. Su apariencia le ayuda a que nadie pueda reconocerlo y lo primero que hace es averiguar sobre la situación de sus familiares y sus enemigos. Los primeros están sufriendo, mientras que los segundos han triunfado durante esos años.

Transcurren diez años para que lleve a cabo su venganza. Su mejor arma fue hacerse muy conocido por la riqueza que tenía y obtener la confianza de sus enemigos. Eso le permite planificar al detalle lo que le correspondía a cada uno de ellos. A Danglars lo deja al borde de la bancarrota por un crédito ilimitado, obligándolo a escapar a Italia.

Descubre que Fernando causó la muerte de una familia entera y publica el hecho en uno de los periódicos más importantes. El acusado es llevado a juicio y queda desacreditado públicamente. El hijo de Fernando, Alberto, busca vengarse del conde y casi se baten a duelo. Pero se arrepiente luego de que Mercedes (quien era novia de Dantés y ahora es su madre) le cuenta toda la verdad. Fernando se suicida tras enterarse del abandono de su esposa y su hijo.

La intensidad de su venganza se acrecienta con Villefort, ya que logra que la esposa y el hijo de este se suiciden. El ex procurador reconoce quién era verdaderamente Montecristo y esto hace que por un momento Dantés quiera arrepentirse. Más aún cuando se da cuenta que por su ira hay consecuencias negativas para las personas que él no desea dañar. Por ello decide terminar con su plan, y al final parece encontrar la paz consigo mismo y con su prójimo. En este tiempo se enamora de Haydee (quien era su esclava) y al parecer viajan hacia Grecia.

Alejandro Dumas no sólo tuvo la influencia del hecho real, sino también de otras obras y tradiciones. Principalmente porque a lo largo de la novela destacan las menciones del Oriente, las estrategias y los problemas. Aspectos que se muestran en «Las mil y una noches». Otra influencia es la del pseudo-veneno, muy utilizado en la literatura, más conocido en «Romeo y Julieta». Las falsas acusaciones que le hicieron a Dantés tienen su influencia en Eugéne Francois, considerado el primer detective a nivel mundial.

La trama resulta en varias ocasiones complicada. Pero esa característica le otorga un aspecto único a la novela. Dantés se convierte en un espíritu guardián y un ángel vengador de Dios. Lo primero es con las personas que lo ayudaron, mientras que lo segundo con quienes lo perjudicaron. Pero cuando un inocente sale perjudicado durante su venganza, se da cuenta que sólo Dios es quien realmente otorga la verdadera justicia.

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