‘Chicas malas’, de Martina Cole

La inspectora Kate Burrows, vieja conocida para los seguidores de Cole, debe enfrentarse a un frío y metódico asesino en serie.

imagen londres

Frecuentemente identificamos a las organizaciones delictivas con la «Cosa Nostra» italiana o con sus herederos estadounidenses que, desde los años veinte del pasado siglo, se han enseñoreado de determinados negocios ilegales pero muy lucrativos. Sin embargo, existen otro tipo de asociaciones criminales mucho menos glamurosas que mueven menos dinero pero pueden encontrarse en todas las grandes ciudades del mundo y Londres no es una excepción.

Buena prueba de ello son las novelas de Martina Cole (Essex, 1959), ambientadas en los bajos fondos londinenses y plagadas de chulos y prostitutas a los que retrata en toda su crudeza, a pesar de lo cual han llegado a millones de lectores que le han permitido entrar a formar parte del selecto club de los escritores multimillonarios.

Quizá ese realismo de sus relatos se deba a que conoció esos ambientes de propia mano, pues tuvo una época oscura en que mantuvo relaciones con un hombre que robaba bancos, aunque ella entonces no lo supiera. Pero, además, posee otra fuente de inspiración inagotable para sus historias: los «tabloides» británicos de los que extrae constantemente historias de violencia y sexo. Claro que eso no basta, además Cole sabe dotar a sus obras del necesario aliento y lenguaje crudo que les proporciona una brutalidad no apta para todos los lectores. Algo que llevó al crítico de ‘The Times’ a señalar: «Leer una novela de Martina Cole es una experiencia sorprendente. Cuando llevaba leídos unos cuantos capítulos tuve que cerrar el libro con el corazón sobresaltado y recuperar el aliento».

Lo decía respecto a su última novela, ‘Chicas malas’, que ahora publica en España Alianza Editorial. Para ella, ha recuperado a su personaje de cabecera, la investigadora Kate Burrows, vieja conocida para quienes hayan leído ‘El asesino de mujeres’. En esta ocasión, debe trabajar unida a la inspectora Annie Carr. Ambas deben enfrentarse a un criminal que mata y mutila a prostitutas.

Cole nos lleva a un vertiginoso recorrido por los bajos fondos londinenses y a un mundo tan sórdido como el de la prostitución para capturar a un asesino en serie que carece de escrúpulos pero sabe moverse muy bien por esos ambientes. Una novela tan fácil de leer por lo sencillo de su redacción como difícil por su crudeza. Parece mentira que uno de los maestros reconocidos de la autora británica sea Charles Dickens. En suma, un relato no apto para lectores excesivamente sensibles.

Fuente: ‘El País’.

Foto: Chris Yunker.

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