Ciudad de Cristal, de Paul Auster

Libro Ciudad de Cristal

Aprovechando el tirón de la nueva tienda en FNAC en Sevilla, decidí comprar “La Ciudad de Cristal” de Paul Auster, primer volumen de la llamada Trilogía de Nueva York. En dicha tienda, la obra de Paul Auster, en España bajo la editorial Anagrama, ocupaba un lugar preferente. Otro día, en la parada de autobús, mientras yo ya leía mi ejemplar de “La Ciudad de Cristal”, el de mi derecha tenía en la mano “El libro de las ilusiones”, del mismo autor.
Una cosa está clara: el reciente Premio Príncipe de Asturias ha resultado ser una asombrosa e insuperable campaña de merchandising para los libros de Paul Auster.

“La ciudad de Cristal” es, como bien se dice en la sinopsis de la contraportada, un thriller postmoderno. Su protagonista es Daniel Quinn, un poeta retirado que ahora, tras la muerte de su mujer e hijo, escribe novelas de a duro con pseudónimo. Un día, recibe una llamada equivocada, pero decide hacerse pasar por la persona por la que preguntan (paradójicamente, preguntan por Paul Auster), y de repente se convierte en detective, siendo su labor vigilar a un tal Peter Stillman. Con un estilo ciertamente impecable y absorbente, se va avanzando por una trama pseudopoliciaca, con tintes de soledad, desasosiego, crisis existencial y de identidad.

El declive que vive Quinn, unido a la capacidad de observación que demuestra Auster, hacen de “Ciudad de Cristal” una obra sumamente interesante, casi imprescindible. Aún así, hay que comentar que algunos pasajes están colocados con pinzas, como aquel en el que Quinn lee el libro de Stillman, o cuando Paul Auster explica a Quinn sus tesis sobre El Quijote (principal influencia en la obra de Auster). No llegan a ser un defecto de la novela porque demuestran el talento de Auster como autor de ensayo, así como sus aciertos al citar, por ejemplo, el personaje de Lewis Carroll Humpty Dumpty o dejar un final tan abierto como sorpresivo (el cambio de ritmo y de leitmotiv en las últimas páginas es ciertamente admirable).

Paul Auster es uno de esos autores a los que le interesan más las preguntas que las respuestas, y son especialmente memorables las conversaciones de Daniel Quinn con Peter Stillman, el hombre al que vigila Quinn, siempre haciéndose pasar por otro.

“Ciudad de Cristal” es una novela, como se ha mencionado antes, sobre la identidad, la trascendencia de nuestros actos, la soledad… y Nueva York.

Absolutamente recomendable, con unos diálogos y unas indicaciones que sorprenderán a los amantes de la lectura y un estilo narrativo prácticamente inigualable.
Como último apunte, comentar que existe una novela gráfica basada en “Ciudad de Cristal”, por David Mazzucchelli y Paul Karasik, de la que sólo he oído buenas críticas.

Foto / Amazon

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