Cuando éramos seres vivos, nueva novela de Nathalie Kuperman

Un grupo de personas que se quedan sin trabajo cuando su empresa es vendida. Es el pan de cada día de la Europa de hoy y el punto de partida de ‘Cuando éramos seres vivos’ la nueva novela de la escritora francesa que nos trae La esfera de los libros.

La incertidumbre en el plano laboral es tan marcada estos días que la literatura no es indiferente al fenómeno que se refleja en las páginas de algunos de los últimos títulos que han llegado al mercado. Uno de los casos más marcados  es el de la última novela de la escritora francesa Nathalie Kuperman, ‘Cuando éramos seres vivos’ ,publicada por La Esfera de los Libros en la que el miedo al fracaso, la ansiedad laboral y la angustia del cambio protagonizan toman el protagonismo de un relato inspirado en la vida de esta autora.

Para ello, Kuperman pone voz a las preocupaciones y las preguntas de Agathe, Ariane, Patrick, Dominique y Muriel, empleados de Mercandier Presse, que reciben la noticia de que la empresa en la que trabajan se va a vender. Así, la narradora muestra cómo el individuo debe diluirse en la colectividad, priorizar el interés de la sociedad antes que el propio.

Portada de 'Cuando éramos seres vivos'

Según ha explicado la propia autora, su objetivo con este libro era “ser como un bióloga que analiza cómo actúa cada persona en una situación de crisis extrema“. “El sentimiento de miedo y estar en filo de la navaja puede llevar a que la gente se reconozca en sí misma de forma diferente a como se había reconocido, a como creía que era y como creía que iba a reaccionar“, señala.

A las voces individuales de los trabajadores de esta empresa se suma un coro al que pertenecen esas voces y que representa la “esperanza de la humanidad y solidaridad de grupo, con la que se ayudan unos a otros“, que se puede ver rota por el sentimiento de miedo al que se enfrentan.

Y es que , a pesar de que muchas veces creamos que no hay razones para ello, Kuperman no se rinde ante el pesimismo , sino que , con un poco de humor trágico intenta hacernos ver que hay aún una esperanza y que , si ponemos de nuestra parte, podremos superar los problemas que se nos presentan.

A pesar de abordar un tema que suscita tanto pesimismo en la actualidad, Kuperman es un poco optimista y ve el futuro con buenos ojos. “Creo en el hombre y creo que hay esperanza, porque si no, no se podría sobrevivir, pero para reciclarnos tenemos que tocar fondo“, apunta al tiempo que señala que la “agudización del ingenio”,  es imprescindible para salir hacia delante y romper con las estructuras fijadas.

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