De como leer reduce el estrés y otros beneficios de la biblioterapia

Así lo afirma un estudio de la Universidad de Sussex según el cual 6 minutos de lectura baja sus niveles hasta un 68 %.

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Habitualmente, las personas aficionadas a la lectura suelen ser de carácter meditativo y pausado. Podría tratarse de una casualidad pero, según un trabajo de la Universidad de Sussex (Reino Unido), no lo es. Porque las conclusiones de su estudio indican que leer reduce el estrés, uno de los mayores enemigos para la salud de nuestro tiempo. Y no lo hace de una forma leve sino importante: con tan sólo seis minutos leyendo, aquel baja nada menos que un 68%.

Ello significa que la lectura (siempre siguiendo las conclusiones del citado trabajo) es mejor para combatir el estrés que otras actividades también beneficiosas como, por ejemplo, escuchar música, tomar tranquilamente un té o pasear despacio.

Claro que, bien mirado, los científicos ingleses no han descubierto nada nuevo pues lo que se conoce como biblioterapia ha venido practicándose desde principios del siglo XX. De hecho, ya en la Grecia clásica sabían de los beneficios de la lectura, pues, a la puerta de sus bibliotecas, colocaban una inscripción donde se advertía al visitante que accedía a un lugar de “curación del alma”. Y actualmente hay numerosas teorías que defienden que leer desarrolla el pensamiento analítico y ayuda a comprender mejor a los demás.

Por su parte, la biblioterapia consiste, básicamente, en aprovechar los beneficios de la lectura para tratar determinadas enfermedades nerviosas. Con este tratamiento se intenta fomentar la capacidad de relacionarse con otros de los enfermos a través de lecturas en grupo e incluso -según sus defensores- se ha mostrado efectivo en los pacientes con depresión.

Pero no es la sanitaria la única aplicación de la biblioterapia. También resulta una herramienta muy efectiva en la formación niños y adolescentes: leer ayuda a afirmar su personalidad, mejora su capacidad comunicativa y, al identificarse (en el caso de la ficción) con los personajes, les obliga a participar en la resolución de problemas. Por tanto, también la didáctica es una buena aplicación para la biblioterapia. Y lo mejor de todo es que, para ponerla en práctica, basta con un poco de tiempo y un buen libro.

Vía: ‘Lecturalia’.

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