Dublinesca, de Enrique Vila-Matas

Alguien ha dicho que un verdadero novelista no es el que escribe pulcramente, sino el que es capaz de inventar historias a partir de cualquier hecho anecdótico. Algo de eso hay en Enrique Vila-Matas, un novelista singular, amigo de juegos metaliterarios y de combinar géneros tradicionales. Ahora publica Dublinesca, homenaje al Ulises de Joyce al tiempo que reflexión sobre la literatura y las nuevas tecnologías.

Alguien ha dicho alguna vez que el verdadero novelista no es el que escribe con prosa pulcra, gramatical y sintácticamente hablando –que, por otra parte, también es de agradecer-, sino quién, en una conversación, es capaz de descerrajarte mil anécdotas que, de por sí y bien desarrolladas, valdrían cada una como argumento de una novela.

Foto de Vila-Matas

Enrique Vila-Matas

Por calificarlo con una palabra, es el narrador, aquél que cuando te habla nunca sabes muy  bien si está contando una historia real o inventando un relato sobre la marcha. A quién esto escribe le ha sucedido con algunos novelistas -bien es cierto que muy pocos- y resulta sorprendente cómo, por encima de estilos y géneros, son capaces de mantener la atención del auditorio con sus palabras improvisadas y, al final de la narración, han cuajado un relato casi perfecto.

A juzgar por sus obras y las numerosas entrevistas concedidas, algo de esto debe suceder con el barcelonés Enrique Vila-Matas (1948), autor de éxito tardío pero que es, hoy, uno de los novelistas más traducidos y publicados fuera de España.

Poseedor de una amplia cultura literaria –algo que se echa de menos en la mayoría de los novelistas de éxito- Vila-Matas cultiva todos los géneros y no cultiva ninguno, es decir, sus libros se acomodan mal a la habitual clasificación genérica. No se sabe muy bien si calificarlos de ensayos novelados o de novelas ensayísticas.


Baste citar como ejemplo Bartleby y compañía, en el que el narrador está escribiendo un diario que es, al tiempo, un cuaderno de notas a pié de página que comentan un texto invisible. Ni el mismísimo Borges hubiera ideado tal enredo. O Doctor Pasavento, reflexión sobre el papel del escritor y su deseo de desaparecer.

Ahora, Vila-Matas publica, en la misma línea, Dublinesca que constituye, por una parte, un juego de metaliteratura que busca la complicidad del lector para descifrar las constantes referencias al Ulises de Joyce y, por otra, una reflexión sobre el papel de las nuevas tecnologías en el devenir de la literatura y si éstas acabarán por relegar al libro clásico a mero objeto decorativo, al permitir la lectura a través de ellas.

Foto de Vila-Matas con Auster

Vila-Matas con el también escritor Paul Auster

Samuel Riba es un editor harto de pelear con los escritores y que siente que su tiempo ha pasado. Un sueño le indica que Dublín alberga la clave de sus dos obsesiones: comprobar la genialidad de Joyce, que nunca ha sido capaz de ver, y celebrar un simbólico funeral por la imprenta, en vías de desaparición en plena era digital. Así, en compañía de dos amigos, se embarca en un viaje alucinante que le llevará a visitar el Dublín del autor del Ulises.

Se trata de un relato con constantes guiños literarios al lector, algunos fantasmas y todo ello aderezado con la peculiar ironía de Vila-Matas, que ha conseguido una obra rica en significados y, por tanto, abierta a muchas lecturas.

Fotos: Vila-Matas:Pen American Center en Flickr | Vila con Auster: Pen American Center en Flickr

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...