‘El hombre que perseguía el tiempo’, de Diane Setterfield

La autora de ‘El cuento número trece’ nos trae ahora una historia a medio camino entre el más clásico terror gótico y la reflexión existencial.

Paisajes del norte

La leyenda de Fausto, el hombre que vende su alma al Diablo a cambio de sabiduría y éxito, cuenta con una larguísima tradición literaria. Desde el dramaturgo británico Christopher Marlowe, contemporáneo de Shakespeare, hasta Thomas Mann, pasando por Goethe o Heinrich Heine, han sido muchos los escritores que se han visto seducidos por ella y le han dado distintos tratamientos.

Precisamente en esta leyenda se ha inspirado la escritora británica Diane Setterfield (Berkshire, 1964) para su nueva novela ‘El hombre que perseguía el tiempo’, que acaba de publicar la editorial Lumen, una historia a medio camino entre el terror gótico y el relato psicológico de tintes existenciales.

Setterfield era profesora de Literatura Inglesa hasta que, cansada de la teoría y deseando ponerla en práctica, se consagró a escribir. Nació así ‘El cuento número trece’, que se convirtió en un súper ventas (fue número uno de la lista de libros más vendidos que publica ‘The New York Times’). Influida por los clásicos de la narrativa británica -especialmente las hermanas Brönte-, está protagonizada por Vida Winter, una novelista de gran éxito cuyo pasado es un absoluto misterio. Al verse enferma, acude a su colega Margaret Lea para que escriba su biografía. Así, mientras conoce la cruel historia de Winter, ésta se verá abocada a revisar su propio pasado.

Por su parte, ‘El hombre que perseguía el tiempo’ recupera –como decíamos- el mito de Fausto. Su protagonista es William Bellman, a quién conocemos de niño, cuando mató a un grajo con un tirachinas, y seguimos a lo largo de su vida. Ésta se halla marcada, a partir de un determinado momento, por la presencia de un misterioso hombre de negro. Bellman consigue el triunfo en lo profesional y lo social pero también la obsesión por la muerte le acompañará siempre.

Según propia confesión, Setterfield ideó la historia tras escuchar a un destacado personaje de los negocios contar todo lo que había perdido por centrarse en su trabajo. Y, en efecto, además de ser una historia de fantasmas al más puro estilo tradicional, la novela reflexiona acerca del error que cometen los que sacrifican su vida íntima a cambio del éxito en sociedad y, en este sentido, se aproxima a las corrientes existencialistas. En cualquier caso, su trama y la ambientación gótica permiten clasificarla dentro del más clásico género de terror psicológico. En suma, se trata de una buena novela que, por su estructura lineal, se lee muy fácilmente.

Vía: Web Oficial de la autora.

Foto: Cliff 1066.

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