El Proceso, Franz Kafka

Una mañana, Josef K. es arrestado al parecer por un crimen de gravedad, sin que dicho hombre sepa de qué se le acusa. Esto es lo que se conoce como «situación kafkiana», una circunstancia pesadillesca en la que, sin motivos coherentes ni lógica racional, se suceden acontecimientos de carácter onírico pero de desarrollo radical.

Franz Kafka (1883-1924) es el autor de El Proceso, una obra de alto interés psicológico, por encima de sus otras novelas La Metamorfosis y El Castillo. El controvertido escritor checo condensó en esta novela sus más enraizadas obsesiones, que también se verían reflejadas en su Diario y en su Carta al Padre.

A pesar de haber sido escrita en 1914, fue publicada de forma póstuma en 1925, gracias a su amigo Max Brod, a quien Kafka pidió que quemara todos sus manuscritos. Al desobedecer esta petición, Brod consiguió hacer llegar la obra del controvertido autor al mundo entero, reuniendo una obra fascinante y compleja.

En El Proceso encontramos un estilo sencillo y tajante, muy acorde con lo que se le relata. Josef K, en un ambiente asfixiante y envolvente, procura encontrar un abogado para defenderse de tan anónima y enigmática acusación, y recorre calles y personas con el fin de encontrar el informe de su proceso, y al juez que se encargará de dicho trámite. La desesperación que invade progresivamente a K., hace pensar al lector no sólo en el ansia del protagonista por defenderse, sino por anteponer la racionalidad y la coherencia a un mundo bizarro y absurdo, en el que un hombre como él puede ser detenido y hasta podría ser que ejecutado, sin que en ningún momento se conozcan los detalles por los cuales está a punto de arruinarse su existencia. Sabedor de que no tiene nada que perder, y la propia vida como algo que ganar, se deja arrastrar hasta los infiernos de la miseria y la indignidad con tal de salvarse.

Así, en una atmósfera totalmente onírica, encontramos a un abatido K. encontrando oficinas en lugares insospechados, intentando mantener diálogos acerca del tema, tan frustrantes como absurdas, en una sociedad engullida por la burocracia. K. parece darse cuenta de que está soñando y lucha por encontrar lógica en lo que está viviendo, para acelerar su despertar. Las jerarquías, extraordinariamente complejas, y en definitiva, la Ley, son un elemento omnipresente en El Proceso, de forma que la Ley lo es todo y todo acaba en la Ley, sin que K. pueda hacer absolutamente nada para remediarlo ni llegar a una apelación inalcanzable.

Hay quien ve en El Proceso una crítica a una sociedad cada vez más alienada y regida por hechos y por datos, de forma que la importancia de la burocracia es fundamental. Hay quien subraya que es un alegato contra los regímenes totalitarios y contra el abuso de la Ley, en el momento que ataca la intimidad y la integridad de las personas. En este sentido, su influencia ha sido inconmensurable, empezando por Fahrenheit 451, de Ray Bradbury, y quién sabe si terminando en la película Brazil, de Terry Gilliam.


Tras un final precipitado y decadente, del que se dice que fue una corrección in extremis del propio Brod, la sensación que la novela deja al lector es desasosegante y repleta de resignación. Kafka logra que el lector alcance un estado de empatía apasionante con K., ya que en ningún momento se desvela el motivo y el objetivo de tan injustificada acusación. K. podemos ser todos, Kafka busca que nos identifiquemos con él, en el sentido en el que la sociedad impone que debemos ser castigados o reprendidos por acciones de las que no nos sentimos culpables, bien por ignorancia, bien por sentimiento de rebelión ante la autoridad.

En cuanto a la forma de narración, predominan las frases cortas y el lenguaje es absolutamente objetivo y lejano a los sentimientos de K., aunque en muchas ocasiones se nos muestre qué piensa el protagonista y cómo va a actuar en el siguiente instante. Esto provoca una implicación aún más directa y compasiva con el protagonista, de forma que nos horrorizamos al imaginar cómo estaríamos y cómo actuaríamos en la piel de K., en este ingeniosísimo análisis del sufrimiento y la agonía humana.

Un libro increíblemente impactante, que golpea y sacude sin piedad al lector. Kafka, con su Metamorfosis, creó un relato original sobre la crueldad y falta de compasión humana ante un hecho impensable y absurdo, pero con El Proceso creó su obra maestra, y con ello las legiones de seguidores de su obra, fielmente comprometidos con las preocupaciones del escritor checo. Ha tenido adaptaciones al cine y al teatro, pero la más recordada es la que estuvo a cargo de Orson Welles en 1961, con Anthony Perkins en la piel de Josef K.

Aquí puedes leer El Proceso gratis.

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