El relato estético y esperpéntico de Mann

En la novela Muerte en Venecia, se es parte de la dualidad paradójica representada por la belleza y la inexorable vejez como representación del ocaso. Dos rasgos presentes en el personaje principal, un hombre de vida perfecta, de linaje, pero llevado por sus ideas y por el paso irremediable de los años, a esa etapa catastrófica de la vejez, etapa que es consolada con el encuentro de una belleza inigualable en el joven Tadzio. Belleza que se trastoca por otro declive, el de la misma Venecia que se ve azotada por la peste del cólera.

De carácter desapasionado, rutinario y analítico, Gustav Von Aschembach decide, siguiendo un impulso inefable, emprender un viaje. Al llegar a Venecia, ideal para el reposo del escritor, se enfrenta a los deseos y pasiones que en él despierta la belleza del mozuelo Tadzio. Esta vorágine propicia una serie de cambios en el interior del escritor, incluso en su apariencia. Sin embargo, y como símbolo supremo de la novela, una terrible peste no solo aniquilará la vida de Von Aschembach, sino también sus tardíos impulsos y pasiones.

En la novela Muerte en Venecia, se es parte de la dualidad paradójica representada por la belleza y la inexorable vejez como representación del ocaso. Dos rasgos presentes en el personaje principal, un hombre de vida perfecta, de linaje, pero llevado por sus ideas y por el paso irremediable de los años, a esa etapa catastrófica de la vejez, etapa que es consolada con el encuentro de una belleza inigualable en el joven Tadzio. Belleza que se trastoca por otro declive, el de la misma Venecia que se ve azotada por la peste del cólera.

Descendiente de unos padres adinerados, comerciantes ambos de la Lübeck, en Alemania, nació el año 1875, luego viviría en Munich, a donde se mudaría con sus padres e iniciaría su carrera de Periodismo, estudiando primero historia, luego economía y especializándose en literatura e historia del arte. Su carrera literata la empezaría en 1898, con la publicación de su primer relato titulado “El pequeño señor Friedemann”, pero no fue hasta 1901 que publicaría su primera gran obra, la novela titulada “Los Buddenbrook”, y que contaba el ocaso familiar burgués. Los temas principales sobre los que giraban sus obras eran discordancia entre la vida y el arte, tema abordado precisamente en La muerte en Venecia.



El literato muestra en esta etapa su desbordado interés por la estética literaria, idea que trata precisamente en Muerte en Venecia, Doctor Faustus y Tristán. Luego de casarse en 1905, tuvo seis hijos, cada uno de ellos artista. Es en el transcurso de la Primera Guerra Mundial que Thomas Mann adquiriría un pensamiento nacionalista y democrático, posteriormente evidenciado en su obra maestra, La montaña mágica, una historia que narra la visita  de el joven de veintitrés años Hans Castorp a un sanatorio de tuberculosos en busca de un primo, una visita programada para tres semanas y que terminaría durando siete años. Gracias a esta novel, Thomas Mann fue merecedor del Premio Nobel de Literatura en el año 1929.  Fue no solamente escritor de novelas y relatos, sino que también prolijo escritor de ensayos.

La obra, de apariencia y trama sencilla, presenta únicamente a dos personajes, de  pocos espacios, sencillas acciones, se desarrollan perfectamente en lo preciso. El universo narrativo se desarrolla en Venecia, en un hotel de verano y en las playas cercanas al mismo hotel. En esos espacios la aborrecida vida de Gustav Von Aschembach se va desarrollando paulatinamente, en la rutina, lánguida y pálida  estancia arremetida solo por la belleza del inusual Tadzio.

La novel gira en torno al mundo interior del consumado literato alemán que ha llegado precisamente a tierras venecianas para recobrar aquella inspiración que tanto necesita para alimentar su prosa. Llegado al hotel, el escritor no encuentra novedad alguna, no se siente emocionado ni ilusionado por encontrar felizmente alguna cosa que lo sorprenda, sin embargo, es un restaurante donde llega a conocer a Tadzio, un adolescente con una belleza sobrenatural, de rasgos perfectos y adorada figura. Se convertiría en el objeto estético que había estado buscando Von Aschembach.

Foto: Flores Robadas

Es a partir de ese momento que la novela empieza a narrar una lucha sicológica del personaje, que entra en conflicto con sus paradigmas al saberse atraído por el muchacho y ser conciente de su pasión desfigurada de la moral. Se ve trastocado por el sentimiento del amor que desconfigura sus pensamientos, su interés estético, su prosa y su vida. Se pasa el tiempo intentando buscarlo con la mirada, lo sigue, lo revisa con la mirada como angustiado por saberse dueño de aquella inefable belleza.

Con los días su amor hacia el muchacho se va desbordando, pese a esto, Von Aschembach no duda en mantener su amor en el plano de las ideas, no es capaz de hacerlo publico por el temor al rechazo y a la condenación moral de su tiempo. Refleja la obra, una parte de la verdadera vida de Thomas Mann, quien pese a su gusto por los de su mismo sexo, decide casarse con una mujer y tener hijos, tal como lo exigía la sociedad, y como muchos de su misma elección sexual solían hacerlo por temor al rechazo.

Venecia es representada como decadencia en proceso, una peste anuncia el tramo final de la obra, anticipa el desenlace del relato: la muerte. Von Aschembach recae en puertos venecianos cuando una epidemia de cólera va extendiéndose silenciosamente por los confines de la ciudad. Y la peste logra propagarse y alertar a cientos de turistas que, ante el silencio de las autoridades, son tomados por sorpresa por la fatal epidemia.

La huida empieza cuando el rumor se hace popular y todos deciden marcharse, todos menos Von Aschembach que no es capaz de abandonar a Tadzio, quien tampoco piensa irse debido a la ignorancia del problema que lo sumerge junto a su familia. El escritor había sido ya contagiado tempranamente y prefiere morir junto al amado antes que sobrevivir y abandonar su dicha.

Es así como Aschenbach va enfermando, en su ritual diario de perseguir al muchacho con la mirada, cae desmayado en la playa. La noche siguiente la sería abandonado por la vida. En el párrafo final se lee la pena que causa al mundo la muerte de tan célebre escritor. La obra maestra de Thomas Mann es libre de ser interpretada según la lectura, pues está cargada de un simbolismo interminable. El amor platónico es condensado espléndidamente en Gustav Von Aschembach, al punto que jamás llega a cruzar palabra alguna con Tadzio, un muchacho que personifica la ilusión romántica en la ciudad del amor, que por entonces, yace en la decadencia.

Muerte en Venecia es una obra explícitamente simbolista, un relato corto que narra el amor tardío de un viejo escritor hacia un adolescente, una ilusión que sobresale entre el crepúsculo de una ciudad maravillosa. Un abismo que solo termina cuando llega la muerte.

Foto: Encyclopedia Britannica

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