‘El señor Presidente’, de Miguel Ángel Asturias

Obra inaugural en Hispanoamérica de la “novela de dictador”, ahora vuelve a ser publicada por el sello Alianza Editorial.

Ciudad de Guatemala

La narrativa hispanoamericana empieza a ser conocida en Europa hacia los años sesenta del siglo XX. Es entonces cuando se publican en el Viejo Continente ‘La ciudad y los perros’ de Mario Vargas Llosa o ‘Cien años de soledad’ de Gabriel García Márquez. Pero este llamado “Boom” no pudo surgir por generación espontánea sino que, antes de éstos, hubo otros novelistas que sentaron las bases del género en Iberoamérica, por otra parte de una singularidad absoluta.

Entre los rasgos peculiares de éste destaca el concepto de “realismo mágico”, acuñado por el cubano Alejo Carpentier en ‘El reino de este mundo’. Según esta tesis, en América lo mágico forma parte de la vida, es algo consustancial a ella y se encuentra en lo cotidiano. Por tanto, debe estar presente en la narrativa como lo está la realidad misma.

Sin embargo, mucho de mágico -o, más bien, de trágico y absurdo- hay en una novela anterior del guatemalteco Miguel Ángel Asturias (Ciudad de Guatemala, 1899-1974): ‘El señor Presidente’, publicada en 1946 y que ahora reedita Alianza Editorial. Además, esta obra inaugura un subgénero narrativo conocido como “novela de dictador”, que cuenta con un ilustre precedente en ‘Tirano Banderas’ (curiosamente escrita por un español, Ramón del Valle-Inclán) y que, posteriormente, sería continuado por otros autores iberoamericanos: el citado Carpentier en ‘El recurso del método’, Augusto Roa Bastos en ‘Yo el Supremo’ o el propio García Márquez en ‘El otoño del patriarca’. No obstante, ‘El señor Presidente’ es la obra canónica de este subgénero y no sólo por ser la primera sino porque se halla ambientada en un país anónimo y el mandatario absoluto carece de nombre, con todo lo cual la denuncia del autor sirve para cualquier nación y para toda época.

Miguel Ángel Asturias sabía, además, muy bien sobre lo que escribía, pues él mismo hubo de exiliarse en varias ocasiones ante los vaivenes de la política de su país. Precisamente, comenzó a redactar su novela en los años veinte, recién derrocado el dictador guatemalteco Manuel Estrada Cabrera, al que sufrió en su juventud y en el que, al parecer, se inspiró.

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El hecho de que no se le permitiese publicarla hasta 1946 beneficiaría a la obra pues el paso de los años ayudaría a envolver la trama en un aura de atemporalidad que convierte a ‘El señor Presidente’ en una crítica a los totalitarismos de toda índole y de cualquier periodo. Sumido en una nebulosa de pesadilla, el mundo que nos muestra la novela es a un tiempo trágico y absurdo, donde la constante presencia del miedo y la tortura ofrecen una visión esperpéntica de la realidad.

Además, ‘El señor Presidente’ cuenta con otra particularidad dentro del subgénero de la “novela de dictador”: su raigambre surrealista. Asturias entró en contacto con este movimiento de vanguardia durante su estancia en París, cuando estudiaba en La Sorbona, y se vio influido por él. En consecuencia, el estilo de la obra oscurece, en ocasiones, la crítica política pero le confiere un valor más importante, ya que rompe con los moldes realistas que entonces dominaban la narrativa hispanoamericana para inyectarle un componente onírico fundamental para la evolución posterior del género. ‘El señor Presidente’ es, en suma, una obra maestra y ahora podemos leerla en la publicación que nos ofrece Alianza Editorial.

Fuente: Biografías y Vidas.

Fotos: Fernando Reyes Palencia y Simone Ramella.

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