Germán Espinosa

Germán Espinosa es el escritor colombiano más celebrado por la crítica literaria después de Gabriel García Márquez. Su obra se cuenta en cuarenta libros de los géneros de la novela, el cuento, la poesía, y el ensayo. La tejedora de Coronas es considerada su obra cumbre.

imgarticulo_t1_577_20061110_113240.jpgCompartí totalmente la opinión del escritor colombiano Jorge Franco cuando expresó que: “Como lector, como estudioso de la literatura universal, y como escritor de corta trayectoria, encuentro en la obra de Germán Espinosa toda la importancia y la trascendencia necesarias para calificarla de maestra, y aunque aún no termino de repetirla y recorrerla en toda su extensión, pretendo hacerlo con la parsimonia y meticulosidad de quienes saben degustar la exquisitez de los mejores vinos, o como seguramente me refutará el maestro, de los mejores whiskies.” Son muy justas esas palabras dirigidas a quien incursionó en la cuentística colombiana rompiendo tradiciones en el género con La noche de la Trapa. Este libro de cuentos, publicado en 1965, contiene relatos cuya intención es transgredir la realidad para ofrecernos el lado fantástico de la misma. Éste sin embargo, no fue el primer libro publicado por Germán Espinosa, ya que a los quince años de edad, cuando la gran mayoría de mortales apenas si sabe lo que significa la palabra literatura, salió impreso su poemario Letanías del Crepúsculo, un título sugestivo que además anuncia la riqueza de lenguaje del autor.

Germán Espinosa nació en Cartagena de Indias, Colombia, el 30 de abril de 1.938, y murió apenas hace unos meses, el 17 de octubre de 2007, a los sesenta y nueve años, a causa de un cáncer que en sus últimos días le impedía hablar. No es un reconocimiento gratuito que la revista Semana lo haya incluido entre los sesenta personajes más destacados de la historia del siglo XX en Colombia. Aunque su caso es el de otros autores colombianos de su generación cuya obra ha permanecido un poco opacada a causa del fenómeno de la popularidad sostenida del Nóbel Gabriel García Márquez, Germán Espinosa es un escritor traducido al alemán, al francés, al inglés, al coreano, y al chino.



Doctor en Humanidades, Germán Espinosa alternó la docencia universitaria con las colaboraciones periodísticas en radio, prensa, y televisión. A esta última actividad renunció para aceptar en la década de los setentas, cargos diplomáticos en Belgrado y Nairobi.

tejedora.jpgEn 1982 la novela La tejedora de coronas, le permite a Germán Espinosa acrecentar su prestigio como novelista, y se le considera como una de las cuatro mejores novelas colombianas. En 1992 la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), la señala como una de las “obras representativas de las letras humanas”, y gracias a su rotundo éxito en lengua francesa, el Ministerio de la Cultura de Francia le confiere en el año de 2004 el título de Caballero de la Orden de las Artes y de las Letras. No es una coincidencia que Germán Espinosa considerara a Francia como uno de los países más cultos del mundo.

Haber cultivado con igual maestría los géneros de novela, cuento, poesía y ensayo, y obtener el logro poco común de publicar alrededor de cuarenta libros, seguramente motivó al crítico argentino Noé Jitrik a afirmar que “su gama temática es sumamente amplia y su mérito más evidente consiste en un acuerdo perfecto entre riqueza verbal, economía sintáctica y horizonte refinado de cultura”.

Entre sus novelas, nueve en total, podemos citar: La balada del pajarillo, La lluvia en el rastrojo, Los cortejos del diablo, El magnicidio, La tejedora de coronas, El signo del pez, Sinfonía desde el Nuevo Mundo, La tragedia de Belinda Elsner y Los ojos del basilisco. Sus siete libros de poemas son: Letanías del crepúsculo, Canciones interludiales, Claridad subterránea, Reinvención del amor, Coplas, retintines y regodeos de Juan, el mediocre; Diario de circunnavegante y Libro de conjuros. Y los cinco libros de cuentos están conformados por: La noche de la Trapa, Los doce infiernos, Noticias de un convento frente al mar, El naipe negro y Romanza para murciélagos.

La tejedora de Coronas es una Novela histórica que tiene como escenario la Cartagena de Indias del siglo XVIII y como protagonista a Genoveva Alcocer, una bella y apasionada cartagenera, que se convierte en sujeto activo de la historia universal con su participación decisiva en sucesos históricos del siglo en el que le tocó vivir, como cuando al lado de Voltaire se hace miembro del movimiento ilustrado y de la masonería, impulsa al lado de Jorge Washington el movimiento político que desemboca en la declaración de independencia de los Estados Unidos de Norteamérica, y conspira al final de sus días en los grupos criollos que aspiran a la libertad de la Nueva Granada. De la mano de esta narradora lúcida, el autor y su iluminada imaginación conduce a los lectores al viejo continente y a sus más notables protagonistas de esa época. La novela está construida en doce capítulos sin puntos apartes, como si cada uno de ellos constituyera una larga oración de la que emana el talento narrativo del autor. En La Tejedora de Coronas la ficción, la historia, la ciencia y la magia se relacionan entre sí. La tejedora de coronas o Genoveva Alcocer, muere después de que es torturada en la Inquisición de Cartagena, tribunal que le acusó de bruja. Sobre la novela La tejedora de coronas Germán Espinosa expresa lo siguiente en una entrevista: “Leí una conferencia en Alemania y Dinamarca en la que les reprochaba a esos públicos lectores el haber desarrollado un estereotipo con relación a la literatura latinoamericana. Para ellos nuestras novelas tenían que estar repletas de mujeres que, al ser apuñaladas, manaban sangre verde o que subían en cuerpo y alma al cielo. Les encarecí de qué modo los latinoamericanos constituimos un conglomerado igual de complejo a cualquier otro, con derecho a escribir una novela par en complejidad”.

A Germán Espinosa le quedaron debiendo reconocimientos en vida, a lo mejor porque vivió a la sombra de García Márquez, pero el mundo no desconoce la importancia de una obra que trascendió por su universalidad y erudición. El español clásico de su prosa, influida como el mismo reconociera por la literatura francesa, es una de las más notables características de quien confesó: «Prefiero que digan de mí que soy un poeta que narra».

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