Historia de Roma, Indro Montanelli

Mi intención a la hora de escribir acerca de la Historia de Roma de Indro Montanelli no es la de hacer una crítica de este libro ni de su autor, pues es una obra de gran éxito y que hoy en día todo un clásico, pese a que inicialmente levantó ciertas suspicacias entre los historiadores más formalistas, que hasta la fecha (mediados del siglo pasado) había tratado el tema de la forma habitual: fechas, azañas, batallas, monumentos, y la descripciones de unos personajes históricos más cercanos a los dioses que a los humanos. Como ya dijo Montanelli a sus lectores: Lo que hace grande la historia de Roma no es que haya sido hecha por hombres diferentes a nosotros, sino que haya sido hecha por hombres como nosotros.
Como digo, no es mi intención descubrir la valía de esta gran obra o la de su autor, sino animar a aquellos que están interesados (sólo interesados, aunque no sea su pasión) en la Historia, y especialmente en la historia de la civilización romana, de la que, al fin y al cabo, somos herederos.

Indro MontanelliDesde luego no se trata de leer una novela, ante todo hay que tener en cuenta que tenemos entre manos un libro de historia, lo que significa que no es algo que nos vaya a enganchar de tal manera que no lo soltemos hasta que hallamos leído la última página (aunque he de confesar que a mi me enganchó y que lo he leído más de una vez). Pero tampoco es el típico libro de historia, de ahí mi recomendación incluso para aquellos a los que la historia no les atraiga especialmente. No lo es porque Montanelli trata de huir de esos libros de historia que todos recordamos de nuestra época escolar: datos y más datos, que terminan por marear al lector y que no ayudan precisamente a mantener en nuestra memoria lo esencial de toda esa información, que sólo con un esfuerzo nemotécnico digno de un curtido opositor seríamos capaces de retener. Por otra parte, esos libros de historia que podríamos denominar clásicos o académicos suelen olvidar una parte fundamental de esa historia: cómo vivían nuestros antepasados, qué les preocupaba, en qué creían o dejaban de creer, cómo se educaban, etc.

Así que si uno comienza la lectura de la Historia de Roma escrita por Montanelli, lo primero que se encontrará es la leyenda de su fundación (21 de abril de 753 a.C.), contada de una manera desenfadada, cercana, sin formalismos, pero a la vez con rigor, seguramente tal y como los padres romanos de aquella época se la contaban a sus hijos (afirma el propio Montanelli).

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De la misma manera, es decir, de una forma amena, el autor no hablará también de los etruscos, de los primeros reyes romanos, de personajes casi legendarios como Aníbal, Escipión, Catón, Cicerón, César, Calígula, Nerón, etc, etc.

Pero también nos ilustra acerca de cuestiones que es necesario conocer para entender mejor cómo una pequeña ciudad-estado llegó a convertirse en el mayo imperio de todos los tiempos: la educación de los romanos, la organización de sus ciudades, sus creencias religiosas, etc, etc.

Para el que no esté demasiado interesado en leer un libro de historia (aunque ya he dicho que no es el típico libro de historia, no deja de ser un libro de historia) bastará con que eche un vistazo a su primera página, seguramente no lo dejará ahí. Montanelli comienza haciendo una referencia a los muchachos romanos y sus estudios en las escuelas romanas y dice: Sabemos, empero, con certeza, que tenían que fatigarse menos que los de hoy. El latín lo sabían ya. Si hubiesen tenido que estudiarlo, decía el poeta alemán Heine, no habrían encontrado jamás tiempo para conquistar el mundo. Y en cuanto a la historia de su patria, se la contaban más o menos así…

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