‘La cocinera de Himmler’, de Franz-Olivier Giesbert

Una historia trágica, la de Rose, superviviente de las grandes matanzas del siglo pasado contada, sin embargo, con humor.

Mini cocina

Hay muchas formas de novelar la Historia. Puede hacerse de manera rigurosa, exponiendo los hechos combinados con una leve trama, o bien, de forma inversa, contando un argumento al que se sitúa sobre un trasfondo donde van apareciendo las circunstancias ocurridas. Ésta última, menos rigurosa, fue la preferida por autores como Walter Scott, creador del género, y casi todos los escritores románticos. Por el contrario, de la primera puede ser buen ejemplo la serie sobre el Imperio Romano de Robert Graves (‘Yo Claudio’, ‘Claudio el dios y su esposa Mesalina’,….).

Sin embargo, la forma en que ha abordado el norteamericano Franz-Olivier Giesbert (Wilmington, Delaware, 1949) la historia del convulso siglo XX en ‘La cocinera de Himmler’ es cuando menos original. Claro que le interesa menos mostrar aquellos sucesos que contar la vida de un personaje fascinante.

Aunque nacido en Estados Unidos, Giesbert se afincó junto a su familia en Normandía a los tres años. Periodista y autor de ensayos políticos, actualmente dirige el semanario ‘Le Point’, uno de los más prestigiosos de Francia. Más tardía fue su dedicación a la novela, género en el que debutó en 1982 como ‘Monsieur Adrien’. Tras ella, vendría ‘L’Affreux’, que obtuvo el Gran Premio de la Academia Francesa en 1992 y lo consagró en su país, donde ha continuado publicando. Sin embargo, su faceta narrativa era hasta ahora poco conocida fuera de Francia.

Ha sido precisamente con ‘La cocinera de Himmler’ cuando ha logrado traspasar sus fronteras. Narra la vida de Rose, una mujer de ciento cinco años que aún dirige un restaurante en Marsella. Ha sobrevivido a buena parte de las grandes matanzas ocurridas en el siglo XX (el genocidio armenio, los campos de concentración nazis e incluso las purgas del maoísmo) pero no ha olvidado. De hecho, se venga de sus enemigos matándolos suavemente.

A la vista de semejante argumento, podría pensarse que se trata de una novela dura. Nada más lejos de la realidad. Es un libro que hace reír a pesar de lo trágico de la historia. Valga un ejemplo de ello: tres motores impulsan a la protagonista y no son otros que el propio sentido del humor, el afán de venganza -lleva una pistola en el bolso- y el impulso sexual, pues aún tiene pensamientos eróticos cuando ve a algún joven de buen ver. Sin duda, se trata de un personaje magnífico, rico y poliédrico, que vale por sí solo una novela.

Vía: ‘El Placer de la Lectura’.

Foto: Nacho.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...