La hechicera, de Han Suyin

La escritora chino-belga Han Suyin ha querido mostrar en esta novela su experiencia vital de la mezcla de dos mundos tan diferentes como Europa y Asia para realizar una obra llena del misticismo y la sensibilidad que destila Oriente y de la etapa pre-industrial de la Suiza del siglo XVIII.

hansuyin.jpgLa autora nos presenta a dos hermanos nacidos con media hora de diferencia: Bea y Colin. Cada uno es complementario del otro. Bea es fuerte, dominante, segura, firme, no siente compasión; Colin es sensible, débil (tiene un pie zambo), maleable como el hierro al rojo vivo que bate en la herrería su hermano Valentín.
Su padre es de noble cuna, pero se gana la vida fabricando autómatas. Su madre tiene un don: es descendiente de las sacerdotisas celtas, por eso puede comunicarse con las mujeres de su familia a través del pensamiento. Precisamente por esto no es aceptada del todo en el pequeño pueblo en el que habitan y una noche su casa es incendiada por los vecinos como consecuencia de la prédica de un visionario borracho. Ella y su amado esposo, por el que abandona su don, son pasto de las llamas. A partir de aquí comienza la aventura en solitario de los hermanos: Colin, que camina cojeando y Bea, que hereda el don de su madre.
Tras escapar de la casa de su tío, que los acoge con reticencias, consiguen embarcarse rumbo a China para, después de un período allí, establecerse en el reino de Ayuthia, tan sólo unos años antes de que ésta sea destruida por los birmanos.

La ambición de Bea es ser reina, porque no desconoce que emana de ella el poder de las antiguas mujeres celtas que guiaban a los hombres en las batallas. Pero hay un problema: es una mujer en un mundo de hombres.

hechicera2.jpgJunto a Colin pisamos el empedrado de las calles de Ayuthia. Con Bea probamos las sedas en torno a nuestro cuerpo, nos mojamos las manos con la lluvia del monzón.
Desde la primera página nos encontramos una sensibilidad extrema en cuanto a las emociones, una gran sutileza en las descripciones y un ritmo lento lleno de sensaciones (hay momentos en que casi podemos oler las flores) que llega a su clímax cuando los protagonistas se trasladan al continente asiático. Esa magia a la que hace referencia en la historia se “respira” en cada hoja del libro.

Han Suyin narra aquí un viaje iniciático para los dos hermanos que tiene como broche final una enseñanza muy oriental: que saber enfrentarse a las situaciones requiere, en algunos momentos, hacer fortalezas de nuestras debilidades; nos hace fuertes saber lo que nos debilita y, a veces, ser adaptable a las circunstancias puede ser lo que nos conduzca al conocimiento profundo de nuestro interior. Aquí podéis encontrar una entrevista suya en formato Real Audio.

Foto: David (Quarrion)

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