La mejor manera de leer gratis, recibir un libro de regalo

Libros de regalo La gazzetta de Manfatta de este mes me inspira la idea maravillosa de “Leer para cambiar el mundo”. No puedo recordar cuál fue el primer libro que leí; pero guardo en mi memoria algunos que me han acompañado a lo largo de mi vida. Aquellos que me descubrieron otros mundos, unos de fantasía, otros de una realidad pasmosa que me abrieron los ojos y con los que aprendí la existencia de emociones, sentimientos o culturas que no conocía. Nunca me he preguntado por qué leía, la satisfacción de hacerlo y de envolverme en esos escenarios ideados por otros que, consciente o inconscientemente, iban configurando ese universo paralelo en el que vivimos, también, los lectores, era suficiente. Ahora descubro que uno puede leer para cambiar el mundo. Leer cambia al que lee, porque la lectura nos descubre realidades que transforman nuestra forma de imaginar, de amar, de pensar. Esto me hace recordar aquello que conocemos como “el efecto mariposa”. El cambio provoca cambios. Un pequeño cambio en un lector se puede propagar y terminar cambiando el mundo.

También gracias a la gazzetta de Manfatta, llego al blog Comunicación Cultural, que sugiere la idea de regalar libros en estas fiestas e invita a los lectores a elaborar una pequeña lista de libros preferidos que sirvan de inspiración a otros lectores.

En la línea del “efecto mariposa” que comentaba antes, el descubrimiento de que podemos leer para cambiar el mundo me lleva a revisar las listas que han cambiado a otros lectores, anotar aquellos títulos que pienso leer el año que viene y, quizás, a pedir a los Reyes Magos que me sorprendan este año con alguno de ellos. Y aquí es donde enlazo la idea con este blog, porque, ¿no es un verdadero placer empezar un libro que te han regalado? ¿no es la mejor manera de leer gratis?

Para todos aquellos que necesiten un poco de inspiración, aquí va una pequeña selección de la lista de títulos que contribuyeron a ser la persona que soy:

Portada libro la hija del espantapajarosCuando era niña, La hija del espantapájaros, de María Gripe, me enseñó, ahora veo que de una forma mucho más rotunda de lo que me pareció entonces, la importancia de la esperanza, el valor de la libertad y me reveló la necesidad de afecto que todos tenemos.

Aprendí con un viejo ejemplar de El amor en los tiempos del cólera, de Gabriel García Márquez, más que con ningún otro libro, de todas las clases de amor, perfectamente expresadas con un lenguaje rico y bello, preciso y evocador.

El Manual de instrucciones y los cuentos de Julio Cortázar me mostraron que las cosas no tienen por qué ser siempre tal y como las vemos, que detrás de la realidad hay otras realidades, y que, como esas partículas elementales que se manifiestan sólo si son observadas, el espectador es el que transforma la visión de la existencia.

Un cuarto propio, de Virginia Wolf, me descubrió una literatura transgresora, crítica y a una autora irónica y combativa.

Recientemente he tenido el placer de leer la última novela de Paul Auster, Brooklyn Folies, donde el autor indaga sobre la soledad y entreteje una trama envolvente en la que los personajes están concebidos de forma brillante.

Por último, un par de sugerencias para aquellos que además de leer sienten la inquietud de escribir. La primera es el libro El gozo de escribir, donde Natalie Goldberg habla de la escritura como forma de supervivencia. La segunda es el taller de escritura del mismo nombre, El gozo de escribir, que he descubierto hoy mismo, y que aprovecho para poner desde aquí en mi carta a los Reyes Magos.

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