“Las chicas del coro”, un título imprescindible para honrar al femenismo

Este es el relato de cómo una mujer logró imponerse y crear un coro de puras mujeres inglesas durante la II Guerra Mundial.

Una historia de mujeres triunfadoras: las chicas del coro

El pasado como referencia. La historia siempre presente, pero vista desde otro ángulo. Para Jennifer Ryan, el nexo familiar cobra un parte importante de su primer gran paso en el mundo literario, donde “Las Chicas del Coro” pasa a ser su primera novela. Gracias a lo que recuerda de las historias de su abuela, la inglesa fue capaz de dar vida a una obra que, en tiempos bélicos, abraza el género femenino.

Las Chicas del Coro

Segunda Guerra Mundial. El planeta gira en torno a una serie de eventos cuya temática sería capaz de generar un antes y un después en el mundo. Entre balas, estrategias e intereses políticos, el pequeño pueblo de Kent se debate.

El coro del lugar (mixto) se ve afectado en primera instancia al verse interrumpido por falta de hombres, todos al frente del conflicto que no reconoce de profesión ni pasión por otras actividades. Pero una mujer es capaz de hacer lo que sea por mantener vivas las voces del lugar.

Primrose Trent, directora del grupo, logró imponerse y hacer prevalecer a la música a pesar de las dificultades, torciendo las cosas y dando vida a un coro conformado solo por mujeres. En una época en la que el género femenino acostumbrara a vivir bajo los designios de los hombres, estas logran plantarse y, contra lo que se consideraba todo un pecado, seguir adelante.

Respeto de otros escritores

A pesar de tratarse de su primer título, Ryan ya era conocida dentro del mundo de la literatura, por lo que “Las Chicas del Coro” caló rápidamente entre los suyos.

Sus colegas no se han quedado con las ganas de leerlo y han sido de los primeros en sumarse a los lectores de su trabajo. Entre ellos, varios nombres destacaron:

  • Martha Hall Kelly.
  • Charles Todd.
  • Jill Mansell.
  • Barbara Erskine.
  • Beatriz Williams.

Sobre la autora

Nacida al sur de Londres, Ryan creció entre aventuras en la lluviosa capital inglesa. Su infancia marcó su destino en un lugar en el que, como es costumbre, la lluvia la llevó a estar en casa para, gracias a su imaginación, desarrollar historias que hoy logró plasmar en su obra.

Pero no fue sino hasta que se casó y se mudó a Washington (Estados Unidos) que se dedicó a su vocación literaria, logrando dar sus primeros pasos después de convertirse en madre. Antes, trabajó como editora de libros en su natal Inglaterra.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...