‘Los clásicos también pecan’, un libro para el Día de la Música

La obra del gran divulgador Fernando Argenta bucea en los vicios más inconfesables de genios como Wagner, Vivaldi o Johann Sebastian Bach.

clasicos

Ayer, 21 de junio, se celebró el Día Mundial de la Música. Por ello, no está de más recomendar un libro relacionado con ella para conmemorarlo. Pero hemos pensado que no viene al caso hacerlo con un ensayo de corte erudito sólo apto para grandes entendidos o con alguna de las muchas biografías al uso que circulan por las librerías. Mejor tratar sobre una obra de divulgación no exenta de humor pero no por ello menos rigurosa.

Y hemos escogido ‘Los clásicos también pecan’, publicado en 2010 por Fernando Argenta en la editorial Plaza & Janés y que nos brinda otra visión de la vida de grandes compositores como Richard Wagner, Antonio Vivaldi, Ludwig van Beethoven o Wolfgang Amadeus Mozart.

No en balde, Fernando Argenta (Madrid, 1945-2013) fue uno de los grandes divulgadores de la música clásica en nuestro país. Inolvidables son aquellos programas de televisión y radio suyos en los que, mediante juegos y humor, inculcaba el gusto por lo musical en niños y adolescentes. Eran espacios como ‘El conciertazo’ y ‘Clásicos populares’ que se mantuvieron muchos años en antena, lo cual -tratándose de música clásica- tiene mucho mérito. A idéntica motivación respondían los libros que publicó: ‘Pequeña historia de la Música’, con ilustraciones de Julius y destinado a los más jóvenes, o este mismo ‘Los clásicos también pecan’, en el que no dudó en entrar en las alcobas de las grandes figuras de ese arte.

Es por tanto una obra llena de humor en la que desgrana anécdotas como la afición poco loable que tenía Richard Wagner: agradecer la ayuda de sus amigos acostándose con sus esposas; o la relación a tres bandas que mantuvo Antonio Vivaldi con la cantante Anna Girò y la hermana de ésta. No faltan, así mismo en la obra las sufridas esposas de Franz Liszt y Giacomo Puccini, ambos impenitentes mujeriegos.

Curioso es también el caso de Clara, la afamada pianista que casó con Robert Schumann y de quien estuvo platónicamente enamorado toda su vida Johannes Brahms. Pero no se queda Argenta en cuestiones de cama. También aborda los defectos de otra índole como la egolatría del citado Wagner o el orgullo de Johann Sebastian Bach. Sin embargo, el tono del libro es amable. Como el porpio autor decía, “no se trata de juzgar a nadie” sino, sencillamente, de mostrar la cara más humana de esos grandes genios. Y, de paso, hacer una vez más aquello a lo que Argenta dedicó toda su vida: divulgar la música clásica.

Vía: ‘El Imparcial’.

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