“Los Imperfeccionistas” de Tom Rachman

Si te gustan las historias de las viejas redacciones de periódicos, este libro es ideal para tí, no sólo para descubrir cómo funciona una redacción sino para conocer las diferentes historias personales y cómo se entremezclan detrás de las noticias.

Tom Rachman se convierte en protagonista de la primera novela publicada, escrita a partir de sus experiencias de trabajo para un periódico italiano. Mientras que su escritura tiene la sensación periodística de una buena noticia, Rachman, la voz de AM es empático y natural, ya que cada capítulo tiene una anécdota personal de alguien que trabaja para el periódico.

En muchos sentidos,“Los Imperfeccionistas” se siente como un clásico de esos que se puede encontrar de una época pasada, una sala de prensa llena de humo, con personalidades del mundo antiguo convirtiendo en fantasmas en el mundo moderno.

En la novela se pueden apreciar anillos con las circunstancias y el genuino procedimiento periodístico mientras que los personajes revelan sus propias historias. Cada personaje, la historia se convierte en protagonista único y digno de su propio capítulo lo cual, para lectores poco avezados puede ser una dificultad, pues un personaje que es principal en un capítulo no vuelve a aparecer en otro capítulo.

Los Imperfeccionistas comienza con el establecimiento de un documento en idioma Inglés en Roma. Este periódico es una metáfora perfecta para Rachman, pues en ella trata de convertirse en protagonista de una novela pequeña. Con el imperio de Internet creciendo, se siente bien saber que alguien se esfuerza por hablar el idioma de las noticias impresas, aunque sea cada vez menos las bases para la comunicación.

La novela ofrece la mirada de los personajes que luchan por escribir historias de las noticias tanto como ellos luchan por mantener sus propias historias personales en marcha. Para cada argumento, la promoción, la degradación y el acuerdo necesario para publicar un artículo cada semana pero también hay más datos y anécdotas de los personajes. Por ejemplo, Arthur Gopal: Escribe obituarios. No tanto por ambición. Pero después de una tragedia en su propia vida se produce en su intento de escribir el obituario perfecto para alguien que acaba de morir, allí encuentra la chispa necesaria para avanzar en su escritura, su profesión y su carrera.

Gopal, es sólo una de muchas historias que Rachman reúne para este grupo simpático que tratarán de mantener su industria variopinta sobreviviendo a los tiempos modernos donde los diarios parecen no ser leídos por nadie.

Un recomendado para periodistas y escritores, incluso para quienes se preguntan cómo es la vida detrás de las noticias y cómo se ven desde quienes las buscan, las redactan y ofrecen su mirada que, por sus historias personales, nunca pueden ser imparciales.

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