Lunar Park, Bret Easton Ellis

Bret Easton Ellis (Los Ángeles, 1964 – ) es uno de los autores más controvertidos de nuestro tiempo. Con un lenguaje crudo pero cercano al público, casi coloquial, y James Joyce y Henry Miller como sus principales influencias, Ellis ya se ha ganado una página en la historia de la literatura universal, sobretodo por su condición de líder de la llamada generación X.

Confieso que, antes de Lunar Park, no había leído nada suyo. Y sus novelas anteriores se contaban por éxitos, bien de crítica o de ventas (raramente las dos cosas a la vez), pero desde luego no pasaban desapercibidas, sobretodo por su influencia en la narrativa contemporánea estadounidense. Títulos como Menos que Cero, Las Reglas de la Atracción, Glamourama o American Psycho son ya auténticos clásicos de la literatura norteamericana, bien por los temas polémicos que trata o por sus adaptaciones cinematográficas.

Con la lectura de Lunar Park tenía ante mí el reto de enfrentarme a la obra de un autor difícil de leer, con temas candentes como las drogas, el sexo y la corrupción (en otras palabras, fama, poder, vida alocada en general) como ejes centrales.

Lunar Park, a juzgar por el conjunto de la novela, que no es una obra maestra ni pretende serlo, es una portentosa aportación a la literatura actual ya que se trata de una autobiografía deformada, es decir, Bret Easton Ellis cuenta la historia de Bret Easton Ellis, pero con matices, acontecimientos y datos totalmente ficticios. Por ejemplo, se inventa una esposa y una familia y se le aparecen fantasmas, entre ellos los del protagonista de su novela American Psycho, Patrick Bateman.

Estamos ante una obra de terror y suspense a raudales no muy lograda, ya que los cambios de ritmo, a veces pausado y a veces vertiginoso, no dice mucho en favor del talento narrativo, pero sí hay que maravillarse ante las primeras cincuenta páginas, ese pseudo-prólogo que sirve de introducción al relato que se narra. En esa introducción encontramos una odisea llena de desenfreno y decadencia que caracterizan a la propia vida del autor (o por lo menos, a la parte ficticia de ésta), tan increíble como ingeniosa, en uno de los mejores ejercicios narrativos que un servidor haya leído nunca. Por desgracia, este prometedor comienzo se desvanece (y se aprecia de forma muy clara) en una estructura argumental llena de lagunas, autocomplaciente, de terror doméstico convencional y sin grandes evocaciones de interés hacia el lector.

Aún así, Lunar Park es una obra cuanto menos interesante, especialmente porque es una buena puerta hacia la compleja obra de Ellis y porque su esquema autobiográfico es de una intención innovadora realmente genial. El hecho de que se confundan literatura y ficción y se expliquen las novelas anteriores, hace que se despierte curiosidad por el resto de su obra, probablemente más lograda y más inspirada que ésta que nos ocupa.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...