Muerto hasta el anochecer, una de vampiros

La saga de Sookie Stackhouse es uno de los mayores éxitos literarios que nos llegan desde los Estados Unidos. Con un corte muy comercial, la autora mezcla el tema vampírico con notas de erotismo, romanticismo, misterio, crimen y misticismo. Todo un batiburrillo de referentes que hacen de la saga una mezcolanza extraña pero muy exitosa.

Portada del libro

Que las sagas de vampiros están de moda, de eso no hay duda. Son muchas las versiones literarias que han dado vueltas alrededor del pionero Bram Stoker y de su novela de corte victoriano. El vampiro ha sido uno de los personajes que más prolíficamente han alimentado el mundo de la ficción, tanto literario como cinematográfico. En esta ocasión nos acercamos a una autora que, como tantos otros, revisita el (sub)género de manera muy particular. Muerto hasta el anochecer es el primero de los libros que conforman la saga The Southern Vampire Mysteries/ Sookie Stackhouse, cuya publicación comenzó en el año 2001 y que ya se acerca a la decena de libros.

Como parece que los géneros puros han muerto, Charlaine Harris siente que tiene la potestad de hacer todo un batiburrillo de mezcolanzas genéricas y motivos visuales que dan como resultado un relato comercial y extremadamente vendible. El erotismo, el romance, el misterio, el humor y el elemento sobrenatural son los ingredientes que Harris mete en su Termo Mix y que están en la base de la saga. La autora, por lo menos, es fiel a los preceptos básicos de la ley de los vampiros. Es decir: nada de sol, nada de cruces, nada de agua bendita. Sin embargo, para ellos inventa toda una historia, un sistema social y de jerarquías que resulta uno de los puntos más interesantes del texto. Y como los tiempos han cambiado, los vampiros resurgen de su submundo al amparo de una nueva ley que los reconoce como ciudadanos.

Así, y tras la comercialización de una sangre sintética creada por los japoneses, los vampiros salen

Sookie y Bill en la serie True Blood (HBO), inspirada en los libros de Harris

a la superfice tras siglos de ocultamiento. Los conflictos entre humanos y seres de la noche empiezan a sucederse, con claras alegorías al tradicional rechazo sureño hacia los afroamericanos. El estatuto sureño es altamente importante para entender la novela. La misma Charlaine Harris se crió en el sur y parte de su imaginario personal sobre esta zona endogámica de los Estados Unidos se tralada a la novela. La historia nos habla se Sookie Stackhouse, una joven camarera con poderes telepáticos. Cuando Sookie conozca a Bill Compton caerá rendida a sus encantos vampíricos, enfrentándose a todos los miembros humanos de su comunidad, incluído su hermano Jason. Harris compone una heroína sureña caracterizada por los buenos sentimientos, pero también por unas ansias de libertad y autodeterminación muy fuertes.

Vampiros buenos y no tan buenos

Por otro lado, las contradicciones y la continua lucha para formar parte de la sociedad por parte de Bill Comptom, harán que éste sea expulsado de su comunidad de vampiros, constituyéndose como un paria para ambos grupos. Paralelamente al núcleo vampírico-erótico-amoroso, Harris construye una trama misteriosa alrededor de unos asesinatos, que resulta mucho más tradicional y aburrida que el original imaginario que la autora inventa para reciclar el mito del vampiro y adaptarlo a los nuevos cánones. Junto con los individuos de la noche, y en sucesivas entregas, tendremos la oportunidad de ver a Sookie enfrentada a otros seres sobrenaturales rescatados para la ocasión.

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