¿Pueden las novelas alimentar el machismo?

El machismo está tan interiorizado en nuestra sociedad que se cuala, sin querer o queriendo, en muchas de sus manifestaciones culturales como por ejemplo en novelas actuales como: El diario de Noah, Cincuenta sombras de Grey, Mi hombre, Alter… Si se las sabe leer con una mínima capacidad crítica.

libros machistas

Es evidente que las novelas pueden alimentar el machismo, pero no sólo las novelas, sino cualquier realidad cultural que tenga sus raíces en una sociedad machista. La cultura no es autónoma en sí misma sino fruto de una realidad social, de un pensamiento, de una ideología.

Por eso, lo que decimos de las novelas, podríamos decirlo de las esculturas, de los cuadros, incluso de la arquitectura en el enfoque y diseño de algunos edificios del pasado. Y mucho más claramente de las obras de teatro, las canciones o las películas de un pasado muy reciente.

En los relatos se confunde muchas veces romanticismo, acoso y obsesión. El amor romántico ha jugado en muchas ocasiones el papel de aliado del patriarcado y los roles de género establecidos.

Por ejemplo, El diario de Noah, de Nicholas Sparks, novela romántica favorita de cientos de lectores en todo el mundo, y no digamos ya la película basada en ella, esconde detrás de una trama aparentemente romántica una realidad de acoso emocional pero presentada no como denuncia sino plenamente justificada como historia emocionante de amor.

¿Y qué decir de la saga Cincuenta sombras de Grey, de la autora británica E. L. James, llevada también a la pantalla grande? El gran éxito editorial que ha elevado la novela erótica a cotas de ventas y aceptación social nunca antes alcanzadas, se parapeta en una sórdida relación en la que sólo un ciego pasional sería incapaz de no darse cuenta de la manipulación e incluso depravación violenta del protagonista de la novela.

La saga Mi hombre, escrita por la inglesa Jodi Ellen Malpas, sigue el modelo de Cincuenta sombras de Grey: protagonista masculino muy atractivo (y multimillonario, por supuesto) que inicia con una chica joven e inocente una relación absolutamente presidida por la dominación de él y la sumisión de ella. Y no hablamos de sexo, hablamos de los roles de la pareja.

La saga Alter, escrita por Anna Todd, camina por los mismo derroteros perjudiciales, pero con el agravante de no ir destinada a un público adulto sino al juvenil, con unos protagonistas más jóvenes y una trama de trasfondo universitario adaptada a un público de menor edad, presentándola una vez más como novela romántica, pero en la que se refleja de nuevo la dominación de él, la sumisión de ella y a las excusas que se ponen para convertir lo que es acoso, machismo y hasta violencia en un ideal romántico.

Y así se podría seguir citando muchas más sagas o novelas: saga Travis Maddox, de la autora norteamericana Jamie McGuire, o la saga Crespúsculo, de Stephenie Meyer, por muy vanquírica que quiera parecer.

Lo más preocupante de todo, no es sólo la falta de capacidad crítica (que lo es) existente en nuestra sociedad, que por un lado se manifiesta abiertamente en contra del machismo en la teoría pero en la práctica no es capaz de distinguir comportamientos y aptitudes, sino la fuerza de interiorización de ese tipo de manifestaciones que hace que muchas veces no las mismas mujeres sean conscientes de ellas.

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