Smonk

La historia brutal del oeste salvaje revisada y corregida por un gran excéntrico, eso es Smonk, una novela sudista jubilatoria preñada de “ruido y furia” firmada por Tom Franklin.

En 1911, el suroeste del Alabama es poblado por jueces corruptos, asesinos, putas, fanáticos religiosos, brujas, viudas y zombies… Pero lo más temible de todos, es E.O. Smonk. Sifilítico, gotoso, bocioso, tramposo, diestro manejando el Winchester, los explosivos y el puñal desde su más tierna infancia, se dedica a sembrar la destrucción, pega palizas a los hombres y viola a las mujeres.

Portada de Smonk

Portada de Smonk

A través de un país devastado por la rabia y la insensibilidad, una cohorte de defensores del orden se lanzan a la persecución de Evavangelina, prostituta de quince años, rápida utilizando el gatillo que termina por llegar a Old Texas, donde su suerte, la de Smonk y los habitantes de la ciudad parecen irresistiblemente relacionadas. En esta mañana seca del mes de octubre, toda la ciudad de Old Texas se prepara a juzgar más peligroso criminal, Eugene Oregon Smonk.

Smonk comienza con una matanza homérica, la segunda novela publicada que me cae en las manos de Tom Franklin (escritor originario de Alabama), una pluma llena de violencia y humor que vuele a dar un aire joven a los relatos de colonización que tanto gustan a algunos de sus compatriotas. Con su estilo exuberante, Franklin es un poco el heredero cachondo de Cormac McCarthy cuando escribió Meridiano de sangre o El resplandor, su teatral relato de la conquista del oeste; que ellos calificaron, vayan ustedes a saber porqué como “metafísica”, posiblemente confundiendo el término con mitología.


Smonk es una película de vaqueros violenta, alocada y posiblemente sea la última vez que Tom Franklin toca el tema. Smonk oculta también su parte de sombra. Tal y como ocurre con las películas de David Lynch, la novela de Franklin es inquietante y grotesca; quizá porque recurre a imágenes de la infancia, sus mitos y sus cuentos, que también son los del salvaje oeste (recuerdo mi bolsa de indios de plástico de colores). Cuando uno mira hacia atrás, a veces no parece que haya mucha relación entre lo que recuerda y lo que fue la realidad; en ese sentido lo mejor es retorcer un poquito esa realidad con una pátina de entusiasmo. Nuestro llanero solitario es débil y tiene que enfrentarse a brujas, demonios, criaturas de la noche, seres humanos degenerados y perros furiosos.

Tom Franklin

Tom Franklin

En las historias de Tom Franklin las cosas no son negras o blancas, al contrario que en los clásicos del western, no leemos una historia hija del maniqueísmo de las películas de John Wayne; en Smonk todos los personajes son dobles. El mismo Smonk, antihéroe de este texto, es una encarnación sobre del salvaje oeste y sus contradicciones, al igual que su doble, el shérif McKissick. Hirsuto, feo de los que dan miedo miedo, sin fe ni ley, E.O. Smonk no es un mujeriego más (las violaciones que se le imputan son en realidad debidas a las interpretaciones de maridos equivocados porque las señoras se le tiran al cuello); Smonk es un puto filósofo.

Bandido de los que esperan en los caminios, es también el principal explotador, y de eso nos iremos enterando poco a poco, el alcalde de la ciudad de Old Texas. El shérif McKissick, figura de la ley, por otra parte fue durante un tiempo su secuaz e incluso un asesino a sueldo. En cuanto a Evavangelina, personaje femenino emblemático de la novela, también está plagada de contradicciones. Mujer – niño, andrógino hasta el punto de creerse un muchacho en ocasiones, prostituta expeditiva y encantadora, es un anti-héroe total y paradójicamente, la persona por la que habrá un rayo de esperanza en el pueblo.

Con Smonk, Tom Franklin realiza una destrucción en toda regla de los tópicos vinculados a las películas de vaqueros. Ayudado por un lenguaje rápido y barroco, divertido de imaginar, jergas y expresiones de otro tiempo que los protagonistas se cruzan. Ahí está la base de Faulkner en ¡Absalón, Absalón! o El ruido y la furia. Una herencia que lleva con mucha desenvoltura y a la que debe ese tonillo burlesco, raro y rebuscado de su prosa. Smonk es una grata sorpresa y un gran descubrimiento para aprender ingles este verano.

Hilarante, violenta, lasciva, esta novela está escrita con un lenguaje de una virtuosidad atronadora que por momentos evoca la vida de Jesse James revisada por Quentin Tarantino.

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