Soldados de Salamina de Javier Cercas

El escritor cacereño, Javier Cercas, conoce el reconocimiento literario del público a través de esta novela histórica en la que el mismo forma parte de la trama al convertirse en el periodista que investiga el argumento principal de la obra: la salvación del escritor y falangista Rafael Sánchez Mazas. Primero sobrevivirá a un fusilamiento colectivo y después, y ahí es donde radica la grandeza de su historia, al encuentro con un soldado republicano que lo dejará escapar en el último momento a pesar de su ideología y de haber estado buscándolo mientras peinaba la zona. La novela también ha sido llevada al cine por el director David Trueba en 2003.

SOLDADOS DE SALAMINALa historia se divide en tres partes diferenciadas: Los amigos del bosque, Soldados de Salamina y Cita en Stockton, y todo empieza un verano de 1994, cuando por primera vez, Javier Cercas, reencarnado en un periodista ejemplar, recuerda haber oído hablar del fusilamiento de Rafael Sánchez Mazas. Han pasado ya seis años de ese recuerdo, pero la labor periodística y de investigación del personaje son un reflejo indiscutible para cualquier estudiante con vocación o que se este preparando para desempeñar dicho cargo. Es precisamente, a través de “numerosas lecturas y largas conversaciones” y la consulta de la tesis doctoral La prosa del 27: Rafael Sánchez Mazas de Mónica Carbajosa, cómo el protagonista de la primera parte del libro recompone un episodio histórico plagado de contradicciones y perspectivas dispares.

En su recorrido periodístico, no exento de dificultades, sobre la historia de Rafael Sánchez Mazas, Javier Cercas, parte primero del testimonio del hijo, Rafael Sánchez Berlosio, que le cuenta lo siguiente: “Atrapado en el Madrid republicano por la sublevación militar se refugió en la embajada de Chile. Allí pasó gran parte de la guerra; hacia el final trató de escapar camuflado en un camión, pero le detuvieron en Barcelona y, cuando las tropas de Franco llegaban a la ciudad, se lo llevaron camino a la frontera. No lejos de ésta se produjo el fusilamiento; las balas, si embargo, sólo lo rozaron, y él aprovecho la confusión y corrió a esconderse en el bosque”. Sigue Berlosio: “Uno de ellos lo descubrió por fin. Le miró a los ojos. Luego gritó a sus compañeros: ¡Por aquí no hay nadie!”.

Soldados de Salamina, es por otra parte, una reivindicación de los caídos en la Guerra, de los olvidados por la historia y de un momento concreto de la Historia de España en el que, todavía hoy, sigue abierto el debate político y humano y en el que muchos españoles siguen sin querer aceptar la verdadera esencia de este conflicto civil y separatista.

Javier CercasY en el ventanal aparece un desierto interminable y un soldado solo, llevando la bandera de un país que no es su país, de un país que es todos los países y que sólo existe porque ese levanta su bandera abolida, joven desharrapado, polvoriento y anónimo, infinitivamente minúsculo en aquel mar llameante de arena infinita, caminando hacia delante bajo el sol negro del ventanal, sin saber muy bien hacia dónde va ni con quién va ni por qué va sin importarle mucho siempre que sea hacia delante, hacia delante, hacia delante, siempre hacia delante” Este breve fragmento final exhibe en el mismo la fuerza emocional del discurso de Cercas que siempre presente, durante todo el libro, garantiza la lectura comprometida y necesaria del mismo.

La opinión de una institución literaria como Mario Vargas Llosa sobre el libro es contundente: “un libro magnífico…, uno de los mejores que he leído en mucho tiempo”.

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