Solo la raza negra perdurará

Esta semana descubrí el libro «This is your brain on music: The science of a human obsession» del profesor en psicología Daniel Levitin. El libro es una fascinante aproximación al estudio de las relaciones entre nuestro cerebro y la música abordado desde la perspectiva de la psicología y la neurobiología. Igualmente, en el texto, se hace interesantes relaciones entre la darwiniana teoría de la evolución y supervivencia del más fuerte y la capacidad musical de las personas.

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Por ejemplo, la música es transmitida genéticamente y los individuos que desarrollan un talento especial para ella son percibidos como más atractivos sexualmente para el sexo opuesto.

Esto es algo que todos sabemos. En las fiestas uno siempre se encuentra en desventaja frente a los excelsos bailarines. Por eso siempre preferí conocer chicas en los paraderos de transporte público, las colas para entrar al cine, etc. Allí las podía engañar sin que supieran que estaba negado al baile. Paralelamente tuve que aprender a cantar para tener al menos un talento musical debido a mi pobre desempeño en el baile.

Según el estudio de Levitin las mujeres encuentran en un hombre dotado musicalmente una pista de los buenos genes que porta y se muestra más predispuesta a un apareamiento con el bailarín o cantante. Un ejemplo de ello lo podemos ver en la gran popularidad sexual que tienen los cantantes de rock para las adolescentes.

En el caso de los Beatles, en los lejanos años sesenta del siglo pasado, se comenta que muchas fanáticas de los músicos llegaban al orgasmo durante sus conciertos. Son divertidos los testimonios de los encargados de la limpieza de las butacas de las fanáticas. Al parecer era tan extremo el deseo sexual que sentían, que no podían evitar llegar al clímax durante las canciones.

Claro que en el caso de los cantantes afroamericanos como James Brown o Wilson Pickett el deseo sexual que causaban entre sus seguidoras era brutal. Se cuenta que muchas de ellas los esperaban a la salida de sus conciertos para atacarlos sexualmente. Y durante los conciertos no eran pocos los casos en los que la policía debía sacarlas a rastras para evitar agresiones sexuales colectivas sobre los pobres cantantes.

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Un caso claro que podemos mencionar a partir de la lectura de este libro es la certeza de la extinción de la raza blanca. En el futuro por la natural selección de especies solo los negros prosperarán. Su mayor atractivo sexual para las mujeres también puede ser explicado con su reconocida superioridad musical frente a los blancos.

El talento natural de los negros para el baile, mencionemos a Michael Jackson, así como su superioridad para el canto, caso Barry White, nos deja claro acerca de la mayor evolución musical de la raza negra. Y si esa superioridad genético-musical de los hombres negros se traslada a la selección natural de parejas para continuar la especie, es lógico reconocer el inevitable reinado de la raza negra.

Mayores indicios de este supuesto se pueden encontrar en las pruebas deportivas. Los negros son mejores atletas. Y en recientes estudios de países nórdicos que señalan la extinción de los rubios en el planeta. Como se sabe el cabello rubio y los ojos azules son las características más difíciles de transmitir, ya que su fuerza genética es realmente débil. Serían, en ese caso supuesto, los primeros blancos en desaparecer de la historia de la especie humana.

Hay otros «mitos urbanos» que señalan la superioridad de la raza negra para procrearse: el falo de los hombres negros más grande y grueso, la mayor voluptuosidad de las mujeres negras en el acto sexual, la mayor resistencia para durar en el coito, etc.

También en el libro de Levitin se habla de las características específicas de cada género. Por qué a algunos nos gusta más determinado tipo de música y qué respuesta genera en nuestro cerebro una determinada canción. No es definitivamente una coincidencia que las canciones más populares sean de amor. Igualmente, tampoco es una coincidencia que la actual música moderna se haya vuelto más explícita en su mensaje sexual. La unión entre atracción sexual y música se hace más evidente.

El libro de Levitin ha generado un saludable impacto en la comunidad intelectual de la psicología y la neurobilogía. Como resultado tenemos ahora a la obra de Oliver Sacks «Musicophilia: Tales of the music and the brain». En la obra de Sacks se analizan especialmente casos de pacientes que han sido afectados por la música.

Se describen, en el libro de Sacks, personajes obsesionados por la música que han desarrollado una patología especial. Entre ellos se mencionan casos de personas compulsivas por tocar música, cuadros epilépticos que se generan en algunas personas al escuchar determinado tipo de música y casos más comunes como la sordera que presentan algunos individuos a la melodía pero no al ritmo o viceversa.

musicophilia3.jpgEl libro de Sacks es un estudio de la relación de la música con el cerebro desde la perspectiva de la anormalidad mientras que el libro de Levitin es un estudio a partir de situaciones más cotidianas.

La terapia musical, que tanto éxito ha tenido en los últimos años, es otro de los pilares en los que se fundamentan estos libros. Todos tenemos una excelente memoria para recordar melodías, incluso las más lejanas de nuestra niñez. Por ello se utiliza la música para superar cuadros depresivos u otras enfermedades. El hombre es en definitiva un animal musical.

Imagine un mundo sin música. ¿Es imposible de imaginar? Usted tiene la respuesta y recuerde que si la música funky de James Brown no lo incita al baile es que tiene un pobre talento musical y eso es una desventaja para la selección natural de las especies. Tenga cuidado.

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