Tres vidas de santos, de Eduardo Mendoza

Si escribir Literatura de calidad es difícil, mucho más lo es hacerlo con humor. Conseguir una novela de calidad y que haga reír es un arte al alcance de unos pocos. Uno de los mejores autores actuales en este sentido es, a nuestro juicio, Eduardo Mendoza, quién ahora publica ‘Tres vidas de santos’, compuesta por otros tantos relatos –‘La ballena’, ‘El final de Dubslav’ y ‘El malentendido’- en los que, no obstante, la vertiente reflexiva del escritor parece predominar.

Decía un viejo actor español que hacer reír es mucho más difícil que hacer llorar. Con estas palabras trataba de explicar que es más complejo representar una comedia que una tragedia. Pero la frase puede aplicarse muy bien a la Literatura. Si ya es difícil escribir una obra de calidad, hacerlo además de modo que nos despierte la risa lo es mucho más.

Eduardo MendozaY uno de los novelistas que, a nuestro juicio, mejor hacen ambas cosas –escribir bien y hacer reír- es Eduardo Mendoza (Barcelona, 1943), quién cuenta con un bagaje creativo tras de sí que merece mayor consideración que la que se le otorga. Hoy en día, cuando cualquier ‘juntaletras’ se sienta en la impoluta y ya carente de todo prestigio Real Academia Española de la Lengua, Mendoza –que sepamos- aún no ha sido ni siquiera propuesto para ello.

Sus inicios se remontan al año 1975, con la publicación de ‘La verdad sobre el caso Savolta’, novela negra en la que disecciona a la burguesía catalana y que presenta algunas técnicas narrativas novedosas entonces. Después vendrían ‘La ciudad de los prodigios’, biografía inventada de un arribista en la convulsa Barcelona de finales del siglo XIX y que continúa su análisis sobre la alta sociedad catalana, y algunas obras directamente paródicas.

Entre éstas últimas, destaca la disparatada ‘Sin noticias de Gurb’, hilarante historia de un extraterrestre que debe sobrevivir en la Barcelona preolímpica, y la serie protagonizada por su detective innombrado, al cual sacan del manicomio cada vez que hay un crimen que investigar.



Ahora, Mendoza publica ‘Tres vidas de santos’, constituida por otros tantos relatos que muestran un elemento común: sus protagonistas son locos o genios dispuestos a renunciar a todo por un ideal, aunque, en la línea de su autor, son absolutamente antiépicos. ‘La ballena’ continúa la disección de la sociedad barcelonesa. ‘El final de Dubslav’ cambia su habitual escenario por el continente africano. Y ‘El malentendido’ constituye una variación del curioso detective que mencionábamos anteriormente, además de una reflexión sobre la Literatura.

Como estamos viendo, la narrativa de Mendoza presenta una doble vertiente: la paródica y la seria, aunque ésta última con inevitables toques irónicos. En ‘Tres vidas de santos’, el estilo es similar al de sus relatos paródicos pero –si últimamente el humor predominaba sobre lo grave en sus obras-, en ésta se invierte el orden de preponderancia y lo serio adquiere un mayor protagonismo. No obstante, la fina e inteligente ironía del autor, que hace reflexionar, continúa deleitándonos como siempre.

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