Trucos sencillos para leer más

Debemos buscar un lugar tranquilo

Leer es uno de los grandes placeres de la vida. Sin embargo, en muchas ocasiones nos vemos inmersos en la rutina diaria (trabajo, niños, casa…) y no le dedicamos a la lectura el tiempo que se merece. Por suerte, existen algunos trucos muy sencillos de poner en práctica que nos pueden ayudar a leer más.

Como resulta lógico, lo primero y más importante es escoger un libro que realmente nos apasione. Por suerte, la variedad de novelas que podemos encontrar actualmente en el mercado es ilimitada, así que es fácil encontrar una que se adapte de manera precisa a nuestros propios gustos y preferencias: novela histórica, de ciencia ficción, romántica, erótica… Por supuesto, siempre podemos pedir recomendaciones a nuestros amigos y familiares.

No importa si disponemos de 15 minutos o de 2 horas al día para leer. Lo importante es que cuando lo hagamos estemos lo más cómodos y concentrados posible. Lo ideal es que el espacio esté bien iluminado y la temperatura sea la adecuada. Siempre debemos buscar la máxima tranquilidad, así que si vivimos con más personas en la misma casa debemos pedirles que no nos molesten. Y desactivar las notificaciones del móvil para evitar cualquier tipo de distracción. Así todo resulta mucho más sencillo.

Nadie nos conoce mejor que nosotros mismos. Por lo tanto, tenemos que buscar el momento del día en que tengamos la mente más despejada para leer. Hay quienes son personas de mañana y están mucho más despiertas a primera hora, y hay quienes prefieren dejar el momento de la lectura para la noche, justo antes de irse a dormir.

Leer es un hábito como cualquier otro, de manera que tenemos que dedicarle tiempo. Un buen truco para leer más es plantearnos objetivos, los cuales deben ser medibles y realistas. Pueden ser cosas sencillas, como por ejemplo leer 30 páginas diarias de nuestra novela favorita.

Una buena opción para los que no disponemos de demasiado tiempo es llevar el libro siempre con nosotros. A lo largo del día hay muchísimos momentos que desaprovechamos mirando el teléfono móvil, de camino al trabajo en el transporte público o mientras esperamos en la sala de espera del médico, por ejemplo. Son momentos que podemos aprovechar para leer.

Y, por último, en ningún caso debemos asociar la lectura con una obligación. Si un día por el motivo que sea no tenemos ganas de leer, es tan fácil como no hacerlo. La lectura debe ser un placer.

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