Los modelos que marcaron al ‘Boom’

Un movimiento como el ‘Boom’ literario que se inicia en Hispanoamérica en los años sesenta del pasado siglo no puede surgir de la nada. Por fuerza, tiene que haber unos precursores y unos modelos a los que seguir. Entre ellos, destaca principalmente William Faulkner pero hay otros muchos novelistas.

Mario Vargas Llosa

Mario Vargas Llosa, uno de los principales protagonistas del 'Boom'

Se conmemora este año el quincuagésimo aniversario del inicio del Boom literario hispanoamericano. No obstante, la de 1962 no deja de ser una fecha convencional, pues se toma porque fue cuando aparecieron algunas de las primeras novelas importantes de estos escritores, como ‘La ciudad y los perros’, de Vargas Llosa, ‘La muerte de Artemio Cruz’ y ‘Aura’, de Carlos Fuentes o ‘Historia de cronopios y de famas’, de Julio Cortázar. Sin embargo, todos ellos habían publicado con anterioridad aunque, bien es cierto, cuesta trabajo encontrar un año tan rico y significativo.

En cualquier caso, un movimiento tan extraordinario no surge de la nada. Es preciso que, por una parte, existan unos modelos y, por otra, buen número de precursores. Entre éstos últimos, es ineludible citar al guatemalteco Miguel Ángel Asturias; al cubano Alejo Carpentier con su concepto de “lo real maravilloso”, antecesor del Realismo mágico; a los argentinos Jorge Luis Borges y Ernesto Sábato; al mexicano Juan Rulfo –especialmente en Fuentes- o al uruguayo Juan Carlos Onetti, con su mítica ciudad de Santa María.

Sin embargo, se aprecia en los autores del ‘Boom’ cierto rechazo a sus precursores autóctonos y un mayor interés por los grandes novelistas foráneos. Entre los clásicos, Cervantes y su ‘Quijote’ es una influencia ineludible en todos ellos, los más recientes Flaubert y Poe se aprecian en las obras de Vargas Llosa y Cortázar respectivamente e incluso el ‘Tristam Shandy’ de Lawrence Sterne puede rastrearse en las de Cabrera Infante. Pero a quiénes realmente vuelven sus ojos los creadores del ‘Bomm’ es a los principales narradores del siglo XX, que renovaron el género de manera espectacular y definitiva.

Entre ellos, William Faulkner ejerce un magisterio fundamental sobre todos ellos. Vargas Llosa escribió en una ocasión que, en sus años universitarios, aprendió más del Nobel estadounidense que de las propias clases, para rematar explicando que leyó sus obras con papel y lápiz con la intención de reconstruir la compleja arquitectura de sus novelas y desentrañar su forma de jugar con el punto de vista y su tratamiento del tiempo. De hecho, en los primeros relatos del peruano son evidentes las influencias de Faulkner: ‘La ciudad y los perros’ tiene reminiscencias de ‘Luz de agosto’ y ‘La casa verde’ de ‘¡Absalom, Absalom!’, cuyo tema –la indagación en las taras morales de la sociedad- es, así mismo, principal asunto de ‘Conversación en La Catedral’.

Monumento a Cervantes

Cervantes fue modelo de los novelistas del 'Boom'. En la foto, monumento al escritor en Alcalá de Henares

Pero no sería Vargas Llosa quién creara un mundo similar al condado de Yoknapatawpha faulkneriano sino Gabriel García Márquez con su Macondo, cuya sociedad tiene semejanzas con la de ‘El ruido y la furia': ambas poseen su coronel melancólico de sus viejas hazañas y que está dispuesto a repetirlas aunque sea de forma soñada y, sobre todo, los dos microcosmos anhelan el futuro pero temen dejar atrás el pasado.

Por seguir con García Márquez, éste ha señalado como fue ‘La metamorfosis’ de Kafka la que le hizo tomar la decisión de ser escritor todavía siendo estudiante de Derecho. Importante es, igualmente, en él la influencia de Virginia Woolf, cuyos famosos monólogos interiores se reflejan en ‘Cien años de soledad’. Y si a otros novelistas del ‘Boom’ nos referimos, Cabrera Infante toma mucho de los juegos verbales del ‘Ulises’ de Joyce para ‘Tres tristes tigres’, Carlos Fuentes escribió ‘La región más transparente’ de la mano de John Dos Passos, Cortazar sigue a los surrealistas franceses y José Donoso tiene una deuda con Henry James. En definitiva, un movimiento tan rico y variado como el hispanoamericano tiene por fuerza que poseer gran cantidad de modelos y, entre ellos, no puede faltar ninguno de los grandes novelistas de la Literatura Universal.

Fuente: ‘El País’.

Fotos: Ricardo Alfonsín y Losmininos.

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