‘El complot mongol’, de Rafael Bernal

La obra que inauguró la novela negra en México y que no desmerece en absoluto de las creadas por los grandes del género, como Hammett y Chandler.

Mexico DF

La narrativa negra tiene, en cada país, una novela inaugural que inicia el género al tiempo que marca la pauta a seguir por los nuevos autores. Y cuando aplicamos el calificativo de “negra” a una obra no nos referimos a cualquier historia policíaca sino a la forma especial de entender esta narrativa que se desarrolla en Estados Unidos de la mano de Dashiell Hammett y Raymond Chandler y que se caracteriza por su estilo lacónico y, sobre todo, por su mayor dureza argumental que la europea.

Hecha esta precisión, señalaremos que la obra canónica que abrió el género en México fue ‘El complot mongol’, de Rafael Bernal (Ciudad de México, 1915-1972), una obra magistral que ahora publica en España la editorial Libros del Asteroide con prólogo de Yuri Herrera y posfacio de Elmer Mendoza.

Poco conocido en nuestro país, Bernal fue periodista y, más tarde diplomático. Por su trabajo, recorrió medio mundo e incluso adaptó y produjo alguna película. Como escritor, cultivó la lírica, el teatro y la narrativa. Entre sus obras, cabe citar los libros de poesía ‘Federico Reyes, el cristero’ e ‘Improperio a Nueva York y otros poemas’; las obras dramáticas ‘Antonia’, ‘El ídolo’ y ‘Soledad’, y las novelas ‘Memorias de Santiago Oxtotilpan’, ‘El extraño caso de Aloysius Hands’ y ‘Su nombre era muerte’. Sin embargo, sería ‘El complot mongol’ el relato que le daría fama póstuma y muy justificada.

Porque se trata de una novela que maneja magistralmente todos los ingredientes del género: pesimismo vital, un ambiente duro y violento, buenas dosis de crítica social y algo de sarcasmo. Por si ello fuera poco, cuenta con un protagonista tan logrado que parece una transposición a la mentalidad azteca del Sam Spade de Hammett. Nos sitúa en Ciudad de México hacia los años sesenta. El presidente de Estados Unidos va a visitar el país y tanto soviéticos como norteamericanos creen que China va a atentar contra él.

Para evitarlo, contratan a Filiberto García, un veterano detective privado que se califica a sí mismo como experto en la producción de “pinches muertos”. Con el apoyo (o la obstrucción) de Graves, agente del F.B.I., y de Laski, del K.G.B., el duro sabueso recorrerá los barrios de la ciudad tratando con mafiosos, políticos y policías corruptos para descubrir la conspiración y evitar el magnicidio. Por si el asunto fuera poco complicado, aparece Martita, una joven latino-china que halla el talón de Aquiles del duro investigador. Con un estilo llano y directo, Bernal construye una novela magistral que no desmerece en absoluto de las de los grandes del género negro.

Fuente: ‘Elemental’.

Foto: Frank_am_main.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...