Los escritores peregrinos

Grandes autores de las Letras Universales han viajado mucho y, seguidamente, plasmado sus experiencias en libros, desde Mérimée hasta Arturo Pérez-Reverte, pasando por Ernest Hemingway o Truman Capote.

Foto de Conrad superpuesta a la de un hotel de Singapur
Viajar ha sido, desde la noche de los tiempos, consustancial al ser humano. Algo más reciente pero también antiquísimo es narrar lo experimentado en esos periplos en textos escritos. Homero, el primer gran poeta de la Historia de la Literatura ya plasmó un viaje en la ‘Odisea’: el retorno de Ulises a Ítaca tras la Guerra de Troya y Julio César contó sus conquistas en ‘La guerra de las Galias’. Incluso, los grandes descubrimientos de territorios se conocen gracias a los cronistas que acompañaban a los expedicionarios y nos brindaron su testimonio.

Ya en el siglo XIX, nos encontramos con un fenómeno curioso: la atracción de los viajeros románticos –especialmente los franceses- por España. Desde Mérimée a Víctor Hugo, fueron legión los que visitaron nuestro país y contaron lo que vieron. Claro que éstos se fijaron más en lo tópico y folclórico que en lo realmente sustancial y provocaron la reacción de los escritores locales, que se vieron obligados a responderles.

Posteriormente, en la época dorada de la novela realista, contamos con extraordinarios narradores de viajes marinos, que contaban sus propias vivencias, como Herman Melville o Joseph Conrad, y con otros que decidieron trasladarse a las entonces poco conocidas tierras de la Polinesia y las describieron con profusión, como Robert Louis Stevenson. Ya en el siglo XX, viajar dejó de ser una aventura para convertirse en una plácida experiencia. Quizá por ello, la lista de autores literarios que nos han legado libros de viajes es mucho más extensa. No obstante, lo trágico de esa centuria también nos ha proporcionado abundantes testimonios de los terroríficos conflictos bélicos que la atravesaron. Es el caso de Hemingway, Norman Mailer, Vassili Grossman o Curzio Malaparte.

Acabamos de mencionar a Ernest Hemingway y éste probablemente sea el paradigma del escritor viajero. Al margen de haber estado en casi todas las guerras de su tiempo, el norteamericano fue un peregrino impenitente, que lo mismo estaba en Cuba que en África cazando leones. Inolvidable, en este sentido es su novela ‘Las nieves del Kilimanjaro’, con sus maravillosas descripciones de aquel lugar de Tanzania.

Imagen de la Patagonia

Un compatriota suyo, Truman Capote, también vivió en su juventud una fase errante. Visitó, entre otros lugares, Italia, España, Tánger o Rusia y nos dejó testimonio de ello en ‘Los perros ladran’. Y ya que de estadounidenses hablamos, no podemos olvidar a Malcolm Lowry, que fue marinero y visitó Extremo Oriente. Es muy conocida su novela ‘Bajo el volcán’, hoy considerada una de las obras maestras del siglo XX, pero también cuenta con un relato juvenil titulado ‘Ultramarina’, en el que narra estas experiencias. Tampoco podemos dejar de mencionar a Paul Bowles, que vagabundeó por el mundo hasta instalarse definitivamente en la citada Tánger.

Otro peregrino famoso fue Lawrence Durrell, a quién lo mismo podía encontrase en Corfú que en Argentina y que sitúa en Alejandría su famoso ‘Cuarteto’. Además, nos ha legado una ‘Visión de Provenza’. Por su parte, Paul Theroux, como aventurero moderno, recorrió China en tren y lo contó en ‘El gran bazar del ferrocarril’. No fue su único viaje ni mucho menos, así lo prueban libros como ‘Retorno a la Patagonia’, ‘Las islas felices de Oceanía. Una odisea en kayak por el Pacífico’ o ‘El safari de la estrella negra. Desde El Cairo a Ciudad del Cabo’. En fin, no podemos terminar este artículo sin mencionar a algún «peregrino» español: Camilo José Cela viajó a la Alcarria; más lejos fue Alberto Vázquez-Figueroa, un auténtico aventurero que ha recorrido medio mundo, o Arturo Pérez-Reverte, que fue corresponsal de guerra y cuenta con algunas extraordinarias novelas de aventuras marinas. Desde luego, la lista de escritores peregrinos sería interminable. Aquí sólo hemos mencionado algunos ilustres ejemplos. Os animamos a que, si conocéis otros casos, nos los hagáis llegar en vuestros comentarios.

Fuente: ‘El Cultural’.

Fotos: Pablo Sánchez y Mckaysavage.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...