La memoria argentina

El cuento Funes el memorioso de Jorge Luis Borges, recobra actualidad al raíz de una descubrimiento científico sobre la proteína que posibilita la memoria. Una oportunidad de oro para descubrir un cuento apasionante.

Resulta bastante curioso que en el país del autor del cuento «Funes el memorioso» (magistral cuento) científicos argentinos hayan descubierto un método para borrar efectivamente las memorias de nuestro cerebro. No se trata de simplemente olvidarlas sepultándolas en algún rincón del cerebro (algos que se hacía con hipnosis), se trata de aniquilarlas, desaparecerlas, que queden como si nunca hubieran existido.

Como muchos historiadores pueden dar fe, sin memoria queda la nada. Si no hubiera un registro escrito de las mejores fantasías del hombre antiguo, estas serían para el hombre moderno inexistentes. La existencia se define de una manera muy sencilla: te recuerdo, existes.

borges.jpgPor eso llama la atención que en el país de uno de los más memorables cuentos sobre la memoria, se anuncié este descubrimiento científico. La memoria tal como la conocemos ya nunca será la misma. Ahora nuestra memoria será como un USB. Guardará datos solo mientras nosotros lo deseemos. Según los científicos argentinos protagonistas del hallazgo, se trata de haber encontrado la proteína precisa que permite a nuestro cerebro construir los recuerdos. En otras palabras se ha descubierto el origen de la memoria y destruyéndolo se consiga extinguir la misma.

Los voceros del descubrimiento científico afirman que gracias a él se van a poder tratar casos pavorosos de traumas humanos que imposibiliten el desenvolvimiento de las personas. Todos aquellos traumas que paralizan a las personas serían felizmente tratados y se podría reparar terribles daños emocionales sufridos en innumerables personas del mundo.



Un tema similar se trató en una película de comienzos de siglo, «Eterno Resplandor de una mente sin recuerdos», en la película de Michel Gondry (aunque es más conocida por su guionista Charlie Kauffman) con los siempre efectivos actores Jim Carrey y Kate Winslet. La historia es casi un anticipo de este anuncio argentino. Un hombre decepcionado de una mujer acude a un doctor para que la ayude a borrarla de su mente. El dolor de su partida y el desinterés que siente ella por él lo obligan a tomar esa decisión. Lo terrible es que antes de consumar su deseo se resiste y empieza una ardua lucha entre su subconsciente que quiere olvidarla y su subconsciente que quiere tenerla siempre presente. Una película interesante que sigue presentando las tramas ingeniosas por las que se inclina Charlie Kauffman. Y uno de esos felices casos en los que la fantasía se anticipa a la realidad.

Pero el tema de la memoria y la importancia que tiene en nosotros tiene un cuento clásico, precisamente salido de la mente de los argentinos o específicamente de un argentino. Se trata del inolvidable cuento «Funes el memorioso» de Jorge Luis Borges. El relato publicado en la colección ficciones es uno de los más queridos del genial cuentista, acaso el más grande de todos los tiempos, y constituye una sabia metáfora acerca de la diferencia entre la razón y la memoria. Según el postulado de Borges un hombre que solo vive de recuerdos no puede tener la capacidad de pensar. La constante memorización de todos los detalles le impide poder seleccionar los más importantes, generar categorías conceptuales nuevos y, lo más importante, crear generalizaciones. La generalización de las diversas formas de una nube dan origen a la palabra concepto nube. Un cuento que es a la vez ensayo filosófico. Una de las características más preciadas de Jorge Luis Borges.

El clásico comienzo del cuento es inolvidable, una característica común de todos los cuentos del escritor argentino. «Lo recuerdo (yo no tengo derecho a pronunciar ese verbo sagrado, sólo un hombre en la tierra tuvo derecho y ese hombre ha muerto)». La historia de Funes, un uruguayo prodigioso con una capacidad asombrosa para saber las horas y el paso del tiempo, se convierte luego en un terrible relato sobre las capacidades extraordinarias que adquiere un hombre para recordar cada detalle de su, de su entorno y del universo. La lectura del cuento nos puede llevar a varias interpretaciones como la del exceso de conocimiento. Muchas obras clásicas de ficción nos han prevenido acerca de los peligros del conocimiento. Tenemos por ejemplo a la novela clásica «Frankenstein» de Mary Wollstonecraft Shelley, en aquella novela se relata como un hombre desafía el conocimiento máximo. El conocimiento de la vida. El doctor Víctor Frakenstein, un suizo estudiante de medicina en la universidad de Ingolstadt se enfrenta a la muerte y en su obsesión por vencerla crea un nuevo ser humano. Lo espantoso del cuento es que aquella creación está hecha de pedazos de muertos. Pero la anécdota va más allá. Se trata de un profunda reflexión acerca de los alcances y peligros de la ciencia al forzar la naturaleza.

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Una segunda lectura del magnífico cuento nos puede poner en la reflexión acerca de la vanidad del hombre. Hay párrafo del cuento que sobrecoge por su verdad. Se trata de un telegrama que recibe el narrador acerca del estado grave de su primo. La reflexión que hace el narrador de la noticia es impactante «Dios me perdone; el prestigio de ser el destinatario de un telegrama urgente… la tentación de dramatizar mi dolor, fingiendo un viril estoicismo, tal vez me distrajeron de toda posibilidad de dolor». Esa descripción del ser humano mostrando toda su vileza en una simple frase es contundente. Por lo demás es algo característico de la obra de Borges, nos muestra como un hombre, aparentemente intelectual de honradez comprobada, es en realidad un farsante. Pero ¿acaso no lo somos todos? ¿Quién no se ha avergonzado secretamente de alguna mezquindad sentida en el momento menos propicio? Y más importante. ¿Qué autor lo ha puesto en un relato con tanta naturalidad? La pregunta que queda flotando al leer el cuento es ¿la memoria del hombre es solo una farsa que imita a la inteligencia? ¿Con la memoria pretendemos alcanzar lo inalcanzable: el conocimiento absoluto? Solo un maestro como Borges pudo crear un cuento de tal magnitud.

Un clásico que es lectura obligada.

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