La noche de los tiempos, de Muñoz Molina

Desde hace unos años, las editoriales han proliferado. Por ello, hoy se publica casi todo. Pero, cuando -con el debido distanciamiento- se haga la historia literaria de esta época, pocos serán los que entren en ella. Uno de los que estará es Antonio Muñoz Molina, posiblemente el novelista más destacado de este periodo y que ahora publica ‘La noche de los tiempos’, una reflexión narrativa sobre el exilio español, pero no el de 1939 sino el de 1936, es decir, el de aquéllos que huyeron para no formar parte de la catástrofe.

En los últimos decenios, la industria editorial ha proliferado enormemente y, con ella, los escritores. Esto ha provocado que se publique casi todo. Desde obras excelentes hasta auténticos bodrios literarios que no resisten el más mínimo análisis crítico.

Por ello, cuando –con el debido distanciamiento temporal- se construya la historia de la literatura de estos años, sólo unos pocos escritores alcanzarán un lugar en ella.

Una vista de Úbeda, ciudad natal de Muñoz Molina

Una vista de Úbeda, ciudad natal de Muñoz Molina

Sin duda, uno de éstos será Antonio Muñoz Molina (Úbeda, Jaén, 1956). Hombre mesurado en sus opiniones, presenta una trayectoria que muy pocos pueden igualar en nuestro panorama literario y que le ha llevado a la Real Academia de la Lengua con tan sólo treinta y nueve años, así como a recibir numerosos premios (entre ellos, el Nacional de Literatura en dos ocasiones).

Algunas de sus novelas, como ‘Beatus Ille’, ‘El invierno en Lisboa’, ‘Beltenebros’ o ‘Él jinete polaco’, se cuentan entre las mejores de estos años y, además, han constituido un éxito de ventas, lo cual demuestra que la calidad no está reñida con el gusto del público o, dicho con otras palabras, que, si una novela es buena, atrapa al lector aunque no muestre oscuras conspiraciones mundiales.


Ahora, la Editorial Seix-Barral publica su última obra, ‘La noche de los tiempos’, que trata acerca de la Guerra Civil y del drama del exilio, pero no el de 1939, sino el de aquéllos que –en palabras del novelista- ‘trataron de quitarse de en medio para huir de una catástrofe fratricida’.

Sede de la Academia de la Lengua, a la que pertenece el escritor

Sede de la Academia de la Lengua, a la que pertenece el escritor

Ignacio Abel es un arquitecto que ha escapado de España pero ha tenido que dejar en ella a su mujer y a sus hijos, incomunicados tras otra trinchera. Mientras dura su viaje, recuerda un amor clandestino, pero, sobre todo, la crispación brutal que precedió al estallido de la guerra.

La novela combina personajes reales –Negrín, Moreno Villa o José Bergamín– con otros ficticios, aunque muchos inspirados en personas de la época. Y, quizá –pues esto sólo lo sabe su autor- constituye un homenaje a lo que se ha denominado ‘la tercera vía’, es decir, aquellos intelectuales que no militaron en ninguno de los dos bandos, que denunciaron los crímenes cometidos en ambos y que se esforzaron por pactar una paz imposible.

La novela, como todas las de Molina, está muy bien escrita y, a pesar de su larga extensión –casi mil páginas-, engancha al lector y, sin duda, no defraudará a ninguno de los seguidores del novelista jienense.

Fotos: Úbeda: Donadienese en Wikipedia | Academia de la Lengua: Ecemani en Wikipedia

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