La poética del desgarro en Concierto Animal de Blanca Varela

El desgarro es la poética del poemario Concierto Animal de Blanca Varela, está presente en la trascendencia de los límites de la corporalidad y la materia para desplegar el vuelo del espíritu en busca del absoluto. Los poemas de Varela son una suerte de meta lenguaje poético, que verbalizan la experiencia del creador y la angustia de su empresa, que finalmente le lleva a una fugaz contemplación de la belleza.

Blanca Varela (Perú, 1926) escribe dentro del estilo de la escuela del postimo o postsurrealismo, que buscó ser la síntesis de todos los movimientos de vanguardia precedentes. En su poemario Concierto Animal (1999); este ismo refleja una etapa macerada del surrealismo, corriente literaria que funde el sueño con la vigilia en límites difusos. El postsurrealismo ya no corresponde al surrealismo loco de la vanguardia exacerbada.
Se puede definir la poética de este poemario como la mezcla del placer y el dolor que produce la aceptación dolorosa de la vida cotidiana por el registro de memoria que pasa del desgarro a la lucidez, donde la poeta explora temas como la muerte, lo cotidiano, el mar, la infancia, la espiritualidad.

Hay una presencia de reversos de sentimientos muy importantes como la ternura y el resentimiento, la esperanza y la desolación, la armonía y el caos, el ansia y la satisfacción, el vacío y la plenitud en el espíritu debido a la búsqueda de la belleza o de la poesía misma.

Podemos intentar la connotación del título del poemario con un corpus seleccionado. De unos nueve poemas, que analizaremos más abajo. “Concierto” se puede entender como acuerdo o concurrencia de los temas de vida y muerte, placer y dolor, en una lectura de desgarro y lucidez. También nos remite a algo armónico, a la ausencia de vértigo, representa el uso de todos los recursos estilísticos disponibles para la poeta y la síntesis de sus anteriores poéticas, condensadas en la contemplación de la belleza tras el desgarro en el acto de creación poética.


“Animal” connota la corporeidad del yo poético su inserción en la realidad, que le fuerza a llegar al desgarro cada vez que quiere transgredir los límites de la materia para llegar al mundo idealizado de la poesía. Animal indica los límites de la experiencia corpórea, el sufrimiento que le conmociona cada vez que su ser se espiritualiza por el ansia de belleza o de poesía. En el animal humano se halla la pérdida y la aprehensión porque su deseo es infinito.

La connotación se asimilará totalmente al relacionarla con la presentación formal del poemario, carente de signos de puntuación para recrear la idea de un concierto ininterrumpido, donde un doble espacio en el papel equivale a la pausa de un punto, permitiendo la respiración del poema. Así, ningún título encabeza ninguno de los poemas de este poemario, están sombreados en negrita al comienzo de cada primer verso.

De los 21 poemas de Concierto Animal, he escogido un corpus de nueve, para agruparlos en tres módulos que combinan un poema breve con dos medianos o largos en cada una. Los poemas breves sirven para valorar el silencio o la sugerencia del poeta al lector en el texto artístico, mientras que los medianos o largos ilustrarán el trabajo de temas y tópicos de acuerdo a la poética común al poemario.

El primer trío escogido para el análisis es: “del abismo”, “la pura letra” y “sus voces”, tocan la espiritualidad de Varela; “del abismo” es oscuro y centrado en el rencor, reverso de “la pura letra”, liberador y calmo, con reminiscencias zen; “sus voces” expresa la dualidad cuerpo/alma; la redención del cuerpo como instrumento sensorial limitado.
El alma del poeta transgrede las posibilidades del cuerpo cada vez que vuela a alturas poéticas, “del abismo” tiene por protagonista a una frágil y pequeña araña que tiene rencor por los límites que impone su cuerpo a su alma, surge de un abismo sombrío y trepa con esfuerzo hacia la luz; “la pura letra” tiene del zen la integración con los elementos naturales agua y viento en el momento de la inspiración, Varela nos hace asistir a un lenguaje meta poético, que describe la condición idónea para liberar la capacidad creadora
en todo poeta; “sus voces” son los ecos del mundo material, aprendidos por nuestros sentidos que llegan a la poesía modelados por el arte, adelgazados, desvaneciéndose en suspiros en ansiedad por recrearlos.

El segundo trío es: “morir cada día”, “dolor de corazón” y “el animal”; la muerte se representa en lo cotidiano, en el dolor como su preámbulo y la inacción de yacer bocarriba; y en la entrada gozosa a la muerte en un mundo desacralizado, Varela contempla la muerte como oscuridad mezclada con goce, la vida animal y humana trasciende hacia el misterio.
En “morir cada día”, el desgarro se da cuando la inspiración representa un punto lejano, las estrellas o el cielo, no hay seguridad de aprehenderlas plenamente, la incertidumbre por ello es una agonía; “dolor de corazón” plantea la sensibilidad del desgarro representada en metonimia por el corazón y sus reacciones afectivas, es este órgano vital un ente material susceptible a la frustración y al agotamiento, pero capaz de llevar al cuerpo a la oscuridad del misterio poético, siempre a costo de una agonía, de un yacer fulminado por el esfuerzo de transgredir los límites de la naturaleza y la realidad para lograr el vuelo poético; “el animal” recrea el cantar del poeta, que ha culminado su búsqueda de absoluto para contemplarlo sólo un instante fugaz, los límites del ser animado acaban por colapsarlo, la llegada a la meta es más importante que el esfuerzo desplegado, el animal se revuelca en alegrías y dolores que lo llevan al matadero.

El último trío: “niño come”, “objeto de metal” y “me sobrevivirán”, la infancia empieza en el poema liminar “niño come” como espacio de tiempo lúdico, refleja la ternura que experimenta el poeta ante su obra terminada, el poema es fruto del placer y el dolor; “objeto de metal” explora la memoria de las acciones humanas como intento de recuperar la inocencia casi animal de la infancia, el poeta hace proliferar la especie de las palabras, la palabra renueva su significado por la habilidad del poeta, su negra medida corresponde a la oscuridad de los versos lograda por la técnica, al alcanzar misterio poético, en tanto arte y significación a la vez; “me sobrevivirán” actualiza la trascendencia de la memoria sobre los elementos y seres de la naturaleza. Intenta perpetuar la memoria en la vida que sigue al yo poético, pues le sobrevivirán los objetos materiales artificiales y naturales que el ha poetizado, reminiscencia del mundo de las ideas inmutables de Platón, que conservan su ser eternamente.

Conclusión: La poética del desgarro posee un amplio registro de placer y dolor, pasa por un experimento de espiritualidad transgrediendo las posibilidades animales del cuerpo y los límites materiales de la realidad, por la experiencia cotidiana al verbalizar situaciones que enriquecen sus contenidos gracias al quehacer artístico del poeta, un yo desgarrado que nivela el referente de la realidad sensible a las exigencias de la trascendencia de la poesía y por la trascendencia de la memoria, toda obra se comunica con el canon y con toda la obra misma de su autor, en Concierto Animal se llega a una síntesis de la dualidad de la poesía de Varela, de la interacción de espiritualidad y corporalidad, que juntas producen el fenómeno estético, la poesía.

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