Los libros con animales como protagonistas, más en boga que nunca

Los cuentos con animales siempre ha sido una herramienta muy usada por los novelistas

Los libros con animales como protagonistas comienzan a ser tendencia

La humanización de animales como elemento literario para obras dirigidas a un público joven ha sido una herramienta usada desde hace mucho tiempo; otorgarles pensamientos, inteligencia, sentimientos y aspiraciones a estas criaturas crea una empatía cercana entre el lector y el relato.

Es así como grandes novelistas han concedido éxito a sus historias, desde clásicos como Platero y yo de Juan Ramón Jiménez, Moby Dick, de Melville y El libro de la selva, de Kipling, a obras más recientes como Rebelion en la granja, utilizando a los animales como conductores de metáforas y hasta reflexiones sobre la propia conducta humana.

¿Por qué se han vuelto tan populares?

En los últimos años ha sido notorio el auge de estos libros con animales de protagonistas, que van desde perros y gatos, hasta animales exóticos como pulpos y leones, y es precisamente porque esta corriente literaria va mucho más allá del exclusivo relato científico o biológico de la conducta animal, debido a que hace énfasis en la fibra sensible, incluso poética que conecta al autor con su trabajo, aunque esto no excluye obras con contenido algo más técnico como en El ingenio de los pájaros, de Jenifer Ackerman, (Ariel, 2017).

Sin embargo, los libros nacidos en este apogeo tienen algo en común, y es la profunda carga emocional depositada en los animales elaborados con ideales, miedos y sueños, que a su vez, van evolucionando en la mayoría de las obras. El alma de un pulpo, de Sy Montgomery (Seix Barral, 2018) y Otras mentes, de Peter Godfrey-Smith (Taurus, 2017), o El ingenio de los peces, de Jonathan Balcombe (Ariel), son algunos de estos libros que fácilmente pueden cambiar la visión que se tiene sobre especies que pasan desapercibidas en el día a día, pero que gracias al ingenio de sus autores el lector es capaz de sentir empatía con sus sujetos, es decir, los animales.

No es solo ficción

A su vez, existen obras que además de conectar al lector con elementos narrativos ficticios, le dotan de verdadero contenido histórico y explicativo, incluyendo duras y crueles realidades que inspiraron, precisamente, a los autores de libros como Cecil, la biografía del león asesinado por un cazador estadounidense en 2015, en Zimbabue. El autor, un experto naturalista, no solo relata la vida del felino durante los años previos a su fatal encuentro con el coleccionista de trofeos Walter Palmer, sino que también profundiza en la vida de los leones como especie y lo que los caracteriza.

Esta metodología ya ha sido utilizada en éxitos como Gorilas en la niebla, de Diane Fossey; El peregrino, de J.A Baker, o Nacida libre de Joy Adamson; títulos que comparten la simbiosis entre la sensibilidad y el esfuerzo de profundizar en la realidad que viven estos seres como consecuencia, en su mayoría, de los actos humanos. Incluso especies con las que resulta peculiarmente difícil sentir empatía, como los pulpos o halcones en los libros de Sy Montgomery. Esta autora estadounidense tiene, además, un libro recién publicado en España, “El embrujo”, ambientado en la Bahia de Bengala, Ganges, adentrándose en el extraordinario mundo de los tigres en esa región.

Nature Writing

Todas estas características se reúnen en lo que finalmente se ha denominado como “Nature Writing”, corriente que diversos autores han decidido abordar, siendo muchos de ellos escritores comunes y no biólogos o naturalistas como era común anteriormente. Ejemplo de ello es Adiós al caballo, de Ulrich Raulff, (Taurus, 2018), un relato dotado de cultura en tiempos de guerra, arte y filosofía centrado en los equinos, convirtiendo a los caballos en seres icónicos y de vital relevancia para el desenvolvimiento de la historia.

No obstante, a pesar de su carácter naturalista principal, este género literario ha sido abordado desde perspectivas muy distintas. En España, muchos biólogos han optado por escribir monografías y émulos locales de los grandes de la caza como Jorge de Palleja, mientras que otros abarcan a los animales desde un punto de vista más filosófico como en La guerra del lobo, de Javier Perez de Albeniz (Capitan Swing, 2017), o en El país de los pájaros que duermen en el aire, de Monica Fernandez (Espasa, 2018), así como las reflexiones de un pulpo gallego plasmadas por Francisco Lopez Barrios en Amado Pulpo (Dauro, 2017).

Sin duda alguna, los libros escritos dentro del Nature Writing aportan mucho más que información relevante acerca del conductismo animal y su supervivencia, sino que a su vez, brindan a niños y jóvenes la oportunidad de vivir historias de verdadera amistad entre especies. Como en Los animales en la historia y en la cultura, de Arturo Morgado, así como otros grandes relatos que reflejan la importancia de los animales en la historia y herencia cultural humana, además de la responsabilidad que ostenta el hombre en su preservación.

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