Los nórdicos también ríen

La narrativa escandinava no es sólo novela negra. En los países del norte de Europa también triunfan los relatos de humor, con figuras del género como Arto Paasilinna, Jonas Jonasson, Erlend Loe o Ingvar Ambjornsen.

Henning Mankell
En los últimos años hemos asistido por parte de las editoriales a un auténtico bombardeo de novelas policíacas procedentes de los países escandinavos. Bien es cierto que, en líneas generales, son obras muy interesantes y de una más que aceptable calidad literaria. Los pioneros fueron Maj Sjöwall y Per Walhöö y, tras ellos, los también suecos Henning Mankell y Stieg Larsson. Éste último, con su trilogía ‘Millennium’ revolucionó el mercado haciendo volver los ojos definitivamente hacia el norte.

Pero no sólo de Suecia nos llegaron novelas negras. De Islandia vino Arnaldur Indridason o de Noruega Jo Nesbo y Anne Holt. Todos ellos constituyen tan sólo algunos ejemplos pero podríamos mencionar a muchos otros como Assa Larsson, Camilla Lackberg, Karin Fossum o Khell Ola Dahl, hasta conformar un mundo novelístico que podría hacernos pensar que en aquellas tierras no se cultivan otros géneros narrativos.

Sin embargo, esto no es así. La novela de humor también cuenta con ilustres representantes, algunos de los cuales llevan muchos años haciendo reír a sus compatriotas. Es el caso del finlandés Arto Paasilinna (Kittilä, 1942), quién lo mismo nos presenta la amistad irrenunciable entre un periodista no muy cuerdo y una liebre a la que salva, tras haberla atropellado, en ‘El año de la liebre’ que a un idealista chiflado con la costumbre de aullar a la luna en los momentos de tristeza en ‘El molinero aullador’. O a un empresario en quiebra y a un viudo que deciden crear una “asociación de aspirantes a suicida” y fletar un autobús para consumar todos juntos su propósito en ‘Delicioso suicidio en grupo’.

A la vista de tales argumentos, podríamos pensar que cualquier editor nórdico, acostumbrado a asesinatos y policías con problemas, rechazaría publicar a Paasilinna. Pero no es así, muy al contrario –como decíamos- el finlandés lleva cuarenta años encastillado en el éxito y desde hace unos diez podemos encontrarlo en castellano en la Editorial Anagrama.

Liebre

Y si de novela cómica hablamos, es imprescindible mencionar al sueco Jonas Jonasson (Växjö, 1961), quién ocupó las primeras listas de ventas en medio mundo con ‘El abuelo que saltó por la ventana y se largó’, descacharrante historia de un anciano que, a sus cien años, es capaz de casi todo. Tampoco podemos olvidar al noruego Erlend Loe (Trondheim, 1969), autor de narraciones como ‘Naíf. Súper’, donde nos presenta a un inútil acostumbrado a vivir a costa de los numerosos recursos que el “estado del bienestar” nórdico pone a su disposición pero que realmente no sabe hacer absolutamente nada. No obstante, el autor huye de toda crítica social o política para simplemente hacer reír al lector.

Más descabellado aún es el comienzo de ‘Elling, hermanos de sangre’, del también noruego Ingvar Ambjornsen (Tonsberg, 1956), pues en este caso se trata de los dos hermanos citados en el título que viven del subsidio social que les da el Estado pero deciden gastárselo en una línea erótica. Emprenden así una cuesta abajo que no presagia nada bueno pero de la que, increíblemente, salen bien parados. Por último, aunque más que la franca carcajada despierta la sonrisa, cabe citar ‘Las manos más hermosas de Delhi’, del sueco Mikael Bergstrand, que trata sobre un hombre de cincuenta años en plena depresión existencial que descubrirá su verdadero ser interior durante un viaje a la India. Todos estos autores, ya traducidos al castellano, son una buena muestra de que, a pesar del éxito de la novela negra escandinava, los nórdicos también saben reírse.

Fuente: ‘El País’.

Fotos: Palfest y Strocchi.

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