Richard Yates, una novela de Tao Lin

Tao Lin se presenta en sociedad en nuestro país, a través de ‘Richard Yates (Alpha Decay, 2011), el autor de moda (peligro) en EEUU. Él mismo dice que su público ideal son los hipsters, y seguro que tiene toda la razón. Con un estilo minimalista, por no decir mínimo, un lenguaje coloquial y un vocabulario básico, provenientes directamente de los chats, su última obra resulta ser una narración esquemática y monotemática. Este aplaudido novelista, autor también de EEEEE eee eeee y Shoplifting from American Appael, ha decidido poner voz y sentimientos a su generación (Tao Lin nació en 1983) y a la posterior, y descubrir cómo se expresan, cómo sienten, y en definitiva, como son, en una novela que nada tiene que ver con el gran Richard Yates.

Tao Lin da voz a su generación en Richard Yates

Haley Joel Osment y Dakota Fanning son los dos protagonistas absolutos de la novela. Durante las 229 páginas de la obra, el mundo se reduce a los dos personajes y lo que les rodea inmediatamente. La relación entre ellos dos es la única trama de la obra, y se podría debatir sobre cuáles son los temas que van apareciendo durante sus páginas conversaciones, pero en líneas generales, lo que hablan es de las preocupaciones básicas de los adolescentes pre-universitarios, momento de la vida en el que poco a poco van dándose cuenta que deben compartir el centro del universo con más gente.

Haley y Dakota hacen gala de su sentido del humor, demuestran que se sienten solos y desamparados, seguramente por el típico batiburrillo hormonal y el desencanto del presente, o quizá simplemente porque la adolescencia, a menudo, se vive como si se acabara el mundo, asunto que Tao Lin exprime al máximo, respetando el aburrimiento y pasotismo de los dos protagonistas, actitudes que el autor no obvia, todo lo contrario. Esta podría ser considerada una virtud, pero el peso de la novela recae excesivamente en los únicos protagonistas. Quizás, Tao Lin pretende precisamente eso: confirmar que la adolescencia, simplemente, es el desorganizado y ruidoso cajón desastre donde todo está por ordenar y focalizar, y que permite el salto a una madurez que no siempre llega a buen puerto, provocando que el exceso de infantilismo y banalidad llene la sociedad.

Máximo exponente del llamado ‘nuevo minimalismo’
, el autor estadounidense describe de forma básica y rudimentaria la relación de dos jóvenes que hablan de teñirse el cabello, de la leche de soja, del hambre que tienen, de la estúpida de su madre, de que son pareja, de que se sienten como una mierda por no responder una llamada, de si están enfadados o no, de si el mundo es estúpido y ellos también lo son, de ‘soy tonta’- ‘no lo eres’, de veinte posibles suicidios… En definitiva una orgía de adolescentes, para adolescentes.

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