‘Un beso’, un suspiro contra la homofobia

El 12 de febrero de 2008, en un instituto de Oxnard, California, murió asesinado de un tiro en la cabeza el joven de 15 años Larry King. El asesino, uno de sus compañeros de clase, el joven de 14 años Brandon McInerney, disparó un tiro a King ante unos 20 compañeros de escuela. El motivo del crimen: King era homosexual. Y su trágico error fue enamorarse de McInerney, al que llegó a pedir que fuera su acompañante el día de San Valentín unos días antes del crimen. Enfurecido por la posibilidad de que su masculinidad fuera puesta en duda y guiado por la ignorancia, McInerney decidió acabar con la vida de Larry King.

'Un beso' esun alegato literario contra la homofobia

Este caso real, que removió la conciencia de gran parte de la población americana, es la base de ‘Un beso’, la (brevísima) última novela del italiano Ivan Cotroneo (Nápoles, 1968). Escritor multidisciplinar, Cotroneo ha obtenido varios reconocimientos tanto como guionista (Yo soy el amor, Tengo algo que deciros), traductor y adaptador teatral (Las reglas de la Atracción, de Breat Easton Ellis) y novelista (Crónica de un desamor, Kriptonita en el bolso).

En ‘Un beso‘ (Libros del Silencio, 2011), traslada la historia del joven Larry King en un escuela de Milán, en un clarísimo alegato contra la homofobia, tema que ya trataba, aunque de forma más superficial, en ‘Kriptonita en el bolso‘. Con una narración rápida y frases cortas, en ocasiones rayando el telegrama, Cotroneo nos ofrece tres visiones de los mismos hechos, las que tienen los tres protagonistas de la historia: Lorenzo, un joven homosexual, huérfano de ambos padres y adoptado por un matrimonio de milano, que entra a estudiar en un instituto de su barrio; Antonio, el compañero del que Lorenzo está locamente enamorado, un joven imbuido por el machismo irracional de su padre y de una sociedad como la italiana, extremadamente patriarcal y conservadora, y por último Elena, profesora del instituto y guía de Lorenzo, aunque atormentada por sus propias dudas y con su propio amor imposible de por medio. Esta estructura en base a varios puntos de vista remite bastante a los guiones que Guillermo Arriaga escribió para la trilogía de Alejandro González Iñarritu (Amores Perros, 21 gramos y Babel).

Un acierto palpable (fuera o no intención del autor) es la extensión del relato. Sin llegar a las 100 páginas (formato pequeño, poco más de una hora de lectura), el autor va directamente al grano. Huyendo de reflexiones existenciales y metafísicas, Ivan Cotroneo disecciona las emociones y los sentimientos de cada personaje con trazos rápidos, dando mucha fluidez al texto y haciéndonos vivir el clímax desde tres posiciones diferentes en un breve espacio de tiempo.

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