‘Botchan’, de Natsume Soseki

Una novela autobiográfica que recrea, con tono satírico, la etapa como maestro del autor en la isla de Shikoku.

Libro Botchan

La literatura japonesa del periodo anterior a la Segunda Guerra Mundial presenta varias figuras interesantes aunque entonces poco conocidas en Occidente: Ryunosuke Akutagawa, un magnífico autor de relatos breves; Junichiro Tanizaki, siempre con el tema central del sexo en obras como ‘Tatuaje’ y ‘El elogio de la sombra'; Ogai Mori, introductor de autores europeos y americanos, o Yasunari Kawabata, Premio Nobel de Literatura en 1968 y autor de novelas como ‘El rumor de la montaña’ y ‘La casa de las bellas durmientes’.

Y, junto a ellos, Natsume Soseki (Tokio, 1867-1916), escritor tardío (comenzó a publicar a los 36 años) quien, no obstante, ha dejado catorce novelas que le sitúan entre los clásicos de las letras niponas. Formado en Lengua Inglesa, obtuvo una beca del Gobierno para estudiar unos años en Gran Bretaña donde conoció la literatura europea.

De regreso a Japón, trabajó en la enseñanza, primero en Tokio y más tarde en la lejana isla de Shikoku, experiencia que narraría en ‘Botchan’. Como novelista, se dio a conocer con ‘Soy un gato’, curioso e irónico relato en el que un felino filósofo reflexiona acerca de la sociedad nipona y sobre el inevitable choque entre la cultura autóctona y la importada. Tras él, vendrían ‘Almohada de hierba’, ‘La herencia del gusto’, ‘Sanshiro’, una novela de aprendizaje, o ‘El caminante’. Hasta llegar a ‘Kokoro’, su obra maestra y considerada una de las más logradas creaciones de las letras japonesas. A través de la amistad de dos personajes, Soseki reflexiona con lucidez sobre la pérdida de los valores tradicionales nipones y su sustitución por los occidentales.

En cuanto a ‘Botchan’, fue publicada en 1906 y es un relato claramente autobiográfico pues -como decíamos- se inspira en la estancia de su autor en la isla de Shikoku. El protagonista es un joven criado en Tokio y, por ello, hecho a las costumbres de la gran ciudad. Cuando se traslada a Matsuyama para dar clases de Matemáticas, experimentará el brutal contraste entre la vida de provincias y la urbanita a que está habituado. Una dura situación que se ve agudizada por la hostilidad tanto de compañeros como de discípulos.

Con no poco humor, Soseki narra los padecimientos del joven maestro ante aquellos alumnos más bien montaraces y su perplejidad ante los no menos singulares individuos que son sus compañeros. Sólo el contacto con su antigua niñera Kiyo lo mantendrá cerca de su mundo de la gran ciudad. Se trata, en suma, de una excelente novela a la que se ha bautizado como “el ‘Huckleberry Finn’ japonés”.

Vía: ‘Conoce Japón’.

Foto: Editorial Impedimenta.

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