Casa desolada, la aguda visión social de Charles Dickens

El pasado día siete de febrero se conmemoraba el bicentenario del nacimiento de Charles Dickens, uno de los más grandes escritores de la Literatura Universal y también una personalidad que, por su honda conciencia social, tiene plena vigencia en esta época de crisis. En ‘Casa desolada’ realiza una durísima crítica del sistema judicial inglés.

El pasado siete de febrero se conmemoraba el bicentenario del nacimiento de Charles Dickens (Portsmouth, 1812-1870), una de las figuras más importantes de la Literatura Universal. Pero, como casi siempre sucede, fuera de ciertos ámbitos académicos y alguna breve reseña en prensa, el aniversario pasó casi desapercibido.

Sin embargo y curiosamente, Dickens posee, en esta época de crisis, mayor vigencia si cabe que nunca, pues ha habido pocos escritores que tuviesen su aguda visión social. Víctima él mismo del incontrolado y desigual desarrollo que trajo consigo la Revolución Industrial –de niño hubo de trabajar en una fábrica de betunes-, siempre conservó una mirada tierna hacia los desheredados de la fortuna.

Charles Dickens retratado en una exposición

Charles Dickens aparece aquí retratado junto a una pluma y un tintero de su propiedad.

Por sus extraordinarias novelas circulan huérfanos y todo tipo de criaturas bondadosas que malviven como pueden. Sería larguísimo citarlos a todos pero inolvidables, por ejemplo, son Oliver Twist, David Copperfield o el inocente Bob Cratchit del mítico ‘Cuento de Navidad’. Nadie ha retratado, ni siquiera los historiadores, la realidad cotidiana de la sociedad inglesa del siglo XIX como él, desde las clases aristocráticas hasta las proletarias. Y nadie, igualmente, ha realizado una crítica tan demoledora de las injusticias sociales que contemplaba. Buena muestra de todo ello es ‘Casa desolada’, publicada por entregas entre marzo de 1852 y septiembre de 1853.

Nos cuenta la vida de la huérfana Esther Summerson –muchas veces en primera persona-, una joven que vive acogida en casa de John Jarndyce, un bondadoso aristócrata que, además de a ella, mantiene a otros dos muchachos en su misma situación, Ada y Richard. Jarndyce lleva pleiteando por un asunto de herencia muchos años, tantos que nadie recuerda los orígenes de la causa. Y, junto a ellos, aparecen toda una pléyade de personajes secundarios no menos inolvidables, como el bondadoso Jo o la señora Jellyby, muy preocupada por la filantropía en lugares lejanos mientras que su propia familia está desatendida.

Como toda gran obra literaria, ‘Casa desolada’ posee varios planos de interpretación. Pero uno de los más evidentes es la durísima crítica hacia el sistema judicial inglés, que mantiene el pleito del bondadoso Jarndyce paralizado desde tiempos inmemoriales mientras abogados sin escrúpulos se enriquecen a su costa. Otro sería la historia de amor de Ada y Richard y un tercero de tipo casi detectivesco la indagación de Esther acerca de sus desconocidos orígenes. No en balde, otros grandes escritores, como Chesterton o Nabokov, consideraban a esta novela como una de las más logradas creaciones del genial Charles Dickens.

Fuente: Charles Dickens Page.

Foto: Loren Javier.

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