‘Civilización’, de Georges Duhamel

Premio Goncourt en 1918, la obra constituye un duro alegato contra la carnicería que supuso la Primera Guerra Mundial.

Trincheras

Ahora que se conmemoran los cien años desde el inicio de la Primera Guerra Mundial, no está de más recordar una obra que refleja a la perfección lo absurdo de aquella carnicería provocada más por la estulticia e irresponsabilidad de los gobernantes que por auténticos problemas entre los pueblos en conflicto. El libro, que obtuvo el Premio Goncourt -el más prestigioso de las letras francesas- en 1918, se titula ‘Civilización’.

Claro que semejante título es puramente irónico, ya que lo que pretende mostrar el autor, Georges Duhamel (París, 1884-1966), es, justamente, la barbarie de aquella guerra, difícil de creer entre pueblos civilizados.

Médico y escritor poco estudiado fuera de Francia, Duhamel fue, sin embargo, uno de los autores más interesantes de las letras galas del siglo XX. Intelectual enormemente inquieto, fundó junto a otros escritores el «Grupo de la Abadía», en el que también se integraron artistas de otras disciplinas como músicos y pintores. También participó muy activamente en la creación de la Alianza Francesa, consagrada a enseñar el idioma de Molìere por el mundo. Prueba de sus inquietudes es que fue músico autodidacta y un gran melómano. Como escritor, cultivó la narrativa, el ensayo y la poesía. Pero, principalmente, debe su fama a dos ciclos de novelas: ‘Vida y aventuras de Salavin’ y, sobre todo, ‘Crónica de los Pasquier’, ésta última compuesta por diez volúmenes que vienen a recordar la saga de ‘Los Rougon-Macquart’ de Emile Zola, aunque en una línea más autobiográfica.

Durante la Primera Guerra Mundial, Duhamel fue cirujano en distintos frentes, a veces en situaciones límite. Fruto de esta experiencia fueron dos libros: ‘La vida de los mártires’ y ‘Civilización’. Ésta última, firmada con el pseudónimo «Denis Thevenin», le supuso -como decíamos- el Premio Goncourt en 1918 y es una obra magistral. La novela está compuesta a modo de escenas desarrolladas en las trincheras cuyo nexo de unión es el narrador, un antiguo profesor que ejerce como camillero y es trasunto indudable del propio Duhamel.

A lo largo de estas secuencias, nos va mostrando los diversos aspectos de la guerra, como los avances médicos, la peculiar lógica del Mando y, fundamentalmente, el sufrimiento de los hombres. Con todo ello, arremetía contra la sociedad francesa y las de los restantes países en conflicto, que permitían la carnicería. Pero, sobre todo, la novela pretendía que los lectores se hicieran una pregunta clave: ¿Dónde está la civilización cuando los seres humanos alcanzan tal nivel de crueldad?

Vía: Biografías y Vidas.

Foto: Saun Dunphy.

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