El Arte, manifiesto poético de Théophile Gautier

Theóphile Gautier fue, en su juventud, activo militante del Romanticismo. Pero, más tarde, capitaneó la transición de la lírica hacia una estética más moderna presidida por la búsqueda de la perfección formal: era el Parnasianismo, del cual el poema ‘El Arte’ es un verdadero manifiesto.

Cuando el genial Víctor Hugo estrenaba su ‘Hernani’, en plena batalla por el Romanticismo contra los aún resistentes reductos clásicos, algunos jóvenes asistían al teatro para integrar la “claque”, aquella que se encargaba de aplaudir o silbar al autor y así convertir la obra en un éxito o en un sonoro fracaso. Entre los jefes del grupo, que en este caso aplaudieron a rabiar el texto romántico de Hugo, se encontraba un meridional de largas melenas y aire frenético.

Era Théophile Gautier (Tarbes, 1811-1872) y con el tiempo se convertiría en el poeta que transformase los logros del Romanticismo en una nueva estética que defendía la máxima del arte por el arte: el Parnasianismo, así llamado por el nombre de la publicación que acogió a estos autores: ‘Le Parnasse contemporain’.

'El Arte' es un manifiesto del Parnasianismo

'El Arte' es un auténtico manifiesto parnasiano. En la foto, Tarbes, ciudad natal de Gautier.

Consecuente con sus ideas, a partir de 1845, Gautier se aísla del mundo para encerrarse a escribir. Son años en los que publica la mayor parte de su producción, veinticinco volúmenes de poemas, cuentos, novelas, crónicas de viajes y artículos periodísticos que son buena muestra de la estética que propugna: el culto a la perfección formal, que se traduce en una lírica equilibrada y serena de líneas puras y, temáticamente, el gusto por la mitología griega y los exóticos ambientes orientales o la evocación del mundo bíblico, el medieval o el del antiguo Egipto (todo ello será retomado por el Modernismo de Rubén Darío).

Uno de los manifiestos en los que Gautier defiende sus ideas es el poema titulado ‘El Arte’. En él, defiende el riguroso trabajo del artista, que debe restringir sus obras a unas normas estrictas porque en la dificultad se halla la perfección y “hasta los mismos dioses al fin mueren. Más los versos perfectos permanecen y duran más que imágenes de bronce”.

Pero no se limita Gautier a la Literatura. Las mismas recomendaciones hace a otros artistas. Al escultor anima a que use, no el barro blando y fácil sino el mármol o el bronce. Al pintor a que huya de figuras desvaídas y utilice colores vivos y originales pues “sólo el arte fuerte posee la eternidad”. Es la estética parnasiana defendida por Gautier y seguida por sus discípulos Heredia, Copée, Sully-Proudhomme, Banville y, sobre todo, Leconte de Lisle. Su importancia, no sólo en su tiempo, sino también para el arte posterior sería fundamental, hasta el punto de que constituye una de sus tendencias más importantes: la que propugna la creación artística con finalidad exclusivamente estética, al margen de las convulsiones de la sociedad.

Fuente: Grande Bibliotheque Poetique.

Foto: Fredpanassac.

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