‘El cura de Vericueto’, de Clarín

La cómica historia de un sacerdote con fama de tacaño que oculta un oscuro secreto referente a su juventud por el que ha pagado toda su vida.

Busto Clarín

El escritor Leopoldo Alas (Zamora, 1852-1901), que adoptó el pseudónimo de “Clarín” para sus temidas críticas literarias, es hoy universalmente conocido por su novela ‘La Regenta’, una de las cimas de la narrativa decimonónica y aún de la literatura española. Sin embargo, son menos populares sus relatos breves aunque no por ello menos extraordinarios. Porque Clarín es un consagrado experto en el género, quizá el mejor de su generación.

Solía decir “me nacieron en Zamora”, para significar su aprecio por Oviedo, la ciudad de donde procedía su familia y que lo acogió a los siete años, cuando toda ella regresó tras ejercer su padre como Gobernador Civil de la provincia castellana. Sin embargo, esto no le impidió realizar una demoledora sátira de la sociedad ovetense.

Porque, al margen de la historia de los amoríos entre Ana Ozores y Álvaro Mesía, ‘La Regenta’ es una despiadada crítica de las clases altas y medias de la capital asturiana. Ni siquiera el hecho de que el propio Clarín, catedrático de la Universidad, perteneciera a ellas le disuadió. De hecho, muchos se vieron retratados en la novela y el obispo, Ramón Martínez Vigil, llegó a publicar una pastoral criticándola a pesar de que él era uno de los que mejor parados salían. Claro que no así el resto del clero, cuya imagen, personificada en el magistral don Fermín de Pas, resulta demoledora. En cualquier caso, esta novela coral, repleta de geniales personajes secundarios, es extraordinaria.

Aun publicaría Clarín otra novela, ‘Su único hijo’, e incluso se atrevería con el drama. Su incursión en el género fue ‘Teresa’, estrenada en 1895 y que resultó un absoluto fracaso tras el que se aprecia una venganza de quiénes, a su vez, habían visto criticadas sus obras por el escritor asturiano. En cuanto a sus relatos breves, los hay de todos los tipos: desde los tiernos como ‘¡Adiós Cordera!’ hasta los irónicos como ‘El sustituto’, pasando por los pseudo-picarescos como ‘La conversión de Chiripa’.

Algunos son verdaderas novelas breves. Es el caso de ‘El cura de Vericueto’, cuyo protagonista es Tomás Celorio, sacerdote rural de una aldea en la montaña asturiana y tan conocido por su tacañería que se le califica como “Harpagón de misa y olla”. Sin embargo, tras este defecto se oculta una historia ocurrida cuando el buen cura aún era joven y que éste no quiere desvelar hasta su muerte. Se trata, en suma, de un relato magistral. Como todos los de Clarín.

Fuente: Biblioteca Virtual Cervantes.

Foto: Gonmi.

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