‘El miedo’, de Gabriel Chevallier

Una novela autobiográfica sobre la participación del autor como soldado en la Primera Guerra Mundial.

Libro El miedo

Este año se cumple el centenario del inicio de la Primera Guerra Mundial y, por ello, estamos asistiendo a la reedición de valiosas obras que tratan sobre aquel conflicto. Muchas de ellas son ensayos históricos pero otras son testimonios de escritores que participaron de una u otra forma en él. Entre éstas últimas, tienen especial valor las de aquellos que sirvieron en primera línea de batalla tales como ‘Adiós a todo eso’, memorias de Robert Graves; ‘Sin novedad en el frente‘ de Erich María Remarque o ‘Tempestades de acero’ de Ernst Jünger.

Como ellos, también fue soldado en la Primera Guerra Mundial el francés Gabriel Chevallier (Lyon, 1895-1969), quien noveló su experiencia en una obra de título tan revelador y explícito como ‘El miedo’.

En 1914, Chevallier era un muchacho de 18 años que hubo de interrumpir sus estudios de Bellas Artes al ser llamado a filas. Por entonces -como él mismo señala en su novela- ya pensaba que “no había ninguna grandeza en clavar una bayoneta a un hombre”. Sin embargo y pese a ser herido en 1915 en el frente de Artois, sirvió durante toda la guerra. Sería más tarde, en los años veinte, cuando empezase a escribir. No obstante, el reconocimiento literario le llegó en 1934 con su novela ‘Clochemerle’. Hasta su muerte, publicó una veintena de libros que le granjearon importante fama en su país.

Y decimos que el reconocimiento le llegó con la obra citada pero no la popularidad, ya que ésta la obtuvo años antes al publicar, precisamente, ‘El miedo’, un libro que despertó tantas adhesiones como críticas por su contenido (incluso recibió acusaciones de antipatriotismo). Y es que la visión que ofrece del conflicto no es muy benévola ni con la guerra en sí ni con los mandos franceses.

La novela cuenta la durísima peripecia de los “poilus” (así se conocía popularmente a los soldados franceses). Dirigidos casi siempre por militares que brillaban más por sus amistades en el Gobierno que por su talento estratégico, muchas veces fueron enviados al ataque aún a sabiendas de que serían destrozados sin que ello preocupase demasiado a las altas esferas. Y lo peor es que la Historia le ha dado la razón pues batallas como la del Somme, absolutamente inútiles desde su planteamiento inicial, terminaron costando más de 200.000 bajas a los franceses. Pero Chevallier no se queda en la crítica a su país sino que incide, en sentido más profundo y literal, en la “imbecilidad” de la Guerra.

Vía: ‘El Mundo’.

Foto: ‘Amazon’.

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