‘El sistema Ribadier’, de Georges Feydeau

Una comedia vodevilesca de enredo y muy bien escrita en la que ninguno de los personajes obra con honestidad.

Obra Carolus-Duran

Se conoce como «Belle Epoque» al periodo que abarca desde la última década del siglo XIX hasta la Primera Guerra Mundial. Fue una etapa de optimismo generado por años de paz, por los avances de la ciencia y la técnica así como por la bonanza económica, que instalaron en las conciencias una enorme fe en el progreso de la Humanidad. A causa de ello, el teatro cómico vivió un tiempo de esplendor en todos los países del mundo.

En Francia, es la época en que triunfan las farsas costumbristas de Georges Feydeau (París, 1862-1921), herederas de las escritas años atrás por Eugène Labiche y Henri Meilhac e incluso de las operetas o comedias musicales de Jacques Offenbach, cuyos libretos fueron, en ocasiones, creados por los dos anteriores.

Escritor vocacional, Feydeau pudo dedicarse en exclusiva a la Literatura gracias a su matrimonio con la hija del pintor Carolus-Duran, que le proporcionó la necesaria estabilidad económica. Se dio a conocer con la farsa ‘Champignol malgré lui’, una pieza que tuvo enorme éxito y le proporcionó reputación internacional. A partir de entonces, muchas de sus comedias se estrenaron en el extranjero antes que en Francia, donde la crítica no pasaba de considerarlas obras ligeras de mero entretenimiento. Sin embargo, posteriormente se ha reconocido a Feydeau como uno de los grandes autores dramáticos de su tiempo cuyos textos ejercieron influencia en los dadaístas, los surrealistas y el teatro del absurdo.

Entre sus éxitos, cabe citar ‘La pulga en la oreja’, sobre una mujer que desconfía de la fidelidad de su marido y, para comprobarla, le escribe una carta de amor a nombre de su mejor amiga citándolo en un hotel. Y también ‘El sistema Ribadier’, estrenada en 1892 y cuya trama se asemeja bastante a la anterior. En este caso, nos hallamos de nuevo ante una mujer celosa debido a que su primer esposo la traicionó. Por ello, oprime y no deja vivir a su segundo marido.

Éste, que en efecto tiene una amante, urde un peregrino plan para verse con ella: decide someter a hipnosis a su mujer. Sin embargo comete un grave error, ya que le cuenta a su mejor amigo su «sistema» y éste se encuentra enamorado en secreto de la esposa del primero. En suma, nos hallamos ante una comedia de enredo cuyo objetivo es simplemente entretener pero Feydeau posee un fuerte instinto teatral y la pieza está muy bien escrita.

Vía: ‘A la Lettre’.

Foto: Renaud Camus.

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