Más allá del horizonte, de Eugene O’Neill o es peligroso desafiar al Destino

Aunque algunos teóricos de la Literatura lo nieguen, es imprescindible conocer la biografía de un escritor para entender su obra. El caso de Eugene O’Neill es un buen ejemplo, ya que su vida fue desdichada y ello influyó en el fatalismo que rezuman sus textos. Uno de los mejores es ‘Más allá del horizonte’.

Aunque algunos teóricos de la Literatura lo nieguen y desechen su estudio, es indudable que para analizar la obra de un autor es imprescindible conocer su biografía. En sus alegrías o desdichas se halla la base de muchos de los ingredientes de sus textos. Seguramente si, por ejemplo, Miguel de Cervantes hubiera sido más feliz, no habría creado esa narración desengañada acerca de la condición humana que es el ‘Quijote’.

Algo similar ocurre con el norteamericano Eugene O’Neill (Nueva York, 1888-1953), que forma la tríada de grandes dramaturgos estadounidenses junto a Tennessee Williams y Arthur Miller y cuyas obras revelan un fuerte pesimismo existencial. Habida cuenta de que sus matrimonios fueron desdichados, que dos de sus hijos, adictos a las drogas, terminaron suicidándose y él mismo fue alcohólico y padeció Parkinson, a nadie puede extrañar esa visión de la vida.

Eugene O'Neill es un autor muy representado

Eugene O'Neill es un autor muy representado. En la foto, puesta en escena de una de sus obras.

Ganador de cuatro premios Pulitzer y del Nobel de Literatura, los textos de O’Neill poseen una extraordinaria tensión trágica y siempre generaron no poca polémica. Sus personajes suelen ser criaturas débiles que se ven arrolladas por las fuerzas ocultas de la existencia y, en especial, por el Destino, que arrumba con todas sus expectativas e ilusiones. Un fatalismo vital recorre toda su obra. Pero, a diferencia de otros grandes trágicos, O’Neill, tras inquietar al espectador, no propone soluciones que lo tranquilicen sino que es el propio público el que debe tratar de hallarlas.

A todo ello responde ‘Más allá del horizonte’, en la que los personajes se atreven a desafiar al Destino y ello les trae la desgracia. Nos presenta un triángulo amoroso formado por los hermanos Robert y Andrew Mayo y Ruth, una joven de la que ambos están enamorados. El primero de ellos ha decidido alejarse acompañando en un viaje a su tío Scott pero, al saber que la muchacha lo ama a él, opta por quedarse y entonces es Andrew quién parte.

Pasan los años. Ruth y Robert se han casado pero su vida no ha sido feliz, incluso la granja se ha hundido. Por su parte, Andrew ha recorrido el mundo y logrado una relativa felicidad. Entonces, Robert se da cuenta de su error: su ambición era viajar y conocer mundo pero no quiso escuchar a su destino y optó por quedarse. Las consecuencias han sido funestas para todos. Así, el mensaje de O’Neill viene a ser que nunca se debe luchar contra lo que el Destino nos ha preparado pues es inútil y acarrea la desgracia.

Fuente: Zarzamorarte.

Foto: Dpape.

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