Las manos, de Gabriele D’Annunzio, una metonimia romántica

Se engloba bajo el concepto de Decadentismo a todas las corrientes artísticas de fines del siglo XIX que tienen en la estética su rasgo primordial. Uno de sus máximos representantes es el italiano Gabriele D’Annunzio, un excepcional poeta que, en ‘Las manos’, canta a los distintos tipos de mujer que ha conocido.

Suelen englobarse todas las tendencias literarias y artísticas de corte estetizante que se producen a fines del siglo XIX bajo el concepto de Decadentismo. En él caben desde el Simbolismo francés de Paul Verlaine y Stéphane Mallarmé hasta el Esteticismo de Walter Pater y su discípulo Óscar Wilde, pasando por la peculiar narrativa de Joris Karl Huysmanns.

No obstante, si ha habido un personaje que ha llevado las tesis decadentistas hasta sus últimas consecuencias, incorporándolas a su modo de vivir, éste ha sido el italiano Gabriele D’Annunzio (Pescara, 1863-1938). Hijo de un terrateniente y dotado de un excepcional talento literario, se empeñó en que su vida fuera en sí misma una obra de arte.

Gabriele D'Annunzio lideró a los voluntarios que tomaron Rijeka (en la foto).

Gabriele D'Annunzio lideró a los voluntarios que tomaron Rijeka (en la foto, vista de la ciudad).

En consecuencia, se rodeó de todos los lujos y, cuando se vio agobiado por las deudas, encontró en el sentimiento patriótico el motivo primordial de su vida. Cantó al imperialismo italiano y defendió la entrada de su país en la Primera Guerra Mundial. Cuando lo logró, él mismo se alistó voluntario y participó en audaces episodios como el vuelo propagandístico sobre Viena. Pero su espíritu aventurero se vio colmado tras acabar la contienda: denunció los tratados porque éstos no otorgaban a Italia como vencedora los llamados “territorios irredentos” y, acompañado de un millar de voluntarios, tomó la ciudad de Fiume (actual Rijeka) conservándola en su poder durante un año hasta que hubo de retirarse tras padecer un bombardeo de la propia aviación italiana.

Considerado precursor del Fascismo de Mussolini, que tomó muchos de los símbolos externos creados por él, la verdad es que D’Annunzio coqueteó tanto con la derecha como con la izquierda y podría decirse que su verdadero ideario era un hedonismo estético o, dicho de otro modo, vivir la vida como si de una creación artística se tratara. Y a ello responden todas sus obras. Concretamente, el poema titulado ‘Las manos’ constituye un canto a los diferentes tipos de mujer que ha conocido.

El texto es, en sí mismo y desde su propio título, una metonimia –es decir, expresa la parte por el todo-, pues habla de las manos de cada una de ellas para personificar todo su ser: frías unas, apasionadas otras o esquivas unas terceras, todas provocan la exaltación del poeta. Y, junto a ello, un lenguaje exuberante, de extraordinaria calidad estética, que ilumina a la perfección el ideario decadentista de belleza del autor italiano, uno de los más grandes creadores de la lírica contemporánea.

Fuente: Gabrieledannunzio.it.

Foto: Snoboard 1010.

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