‘Enterrar a los muertos’, de Irwin Shaw, un drama antibelicista

El escritor norteamericano Irwin Shaw es, probablemente, más conocido hoy por sus obras adaptadas al cine como El baile de los malditos. Sin embargo, fue también un excelente dramaturgo, cuya pieza ‘Enterrar a los muertos’ es considerada un clásico de las tablas estadounidenses y un gran alegato contra la guerra.

Soldados descansando

'Enterrar a los muertos' está protagonizada por seis soldados caídos en combate

Debido al enorme éxito que el cine alcanzó desde fecha muy temprana en Estados Unidos, es frecuente que las grandes obras de sus escritores se hayan hecho populares en todo el mundo a causa de sus versiones cinematográficas e incluso que éstos hayan alternado su labor literaria con la elaboración de guiones para el séptimo arte. En lo que respecta a los dramaturgos, Tennessee Williams, Eugene O’Neill, Arthur Millery otros muchos han visto cómo sus piezas eran trasladadas al cine.

Al igual que ellos, Irwin Shaw ha alcanzado popularidad fuera de su país gracias a éste y a la televisión, un medio más poderoso aún. Nacido Irwin Gilbert Shamforoff (Bronx, Nueva York, 1913-1984), su novela ‘El baile de los malditos’, que narra las experiencias de tres soldados norteamericanos en la Segunda Guerra Mundial con tintes autobiográficos, fue adaptada por Hollywood con Marlon Brando, Montgomery Clift y Dean Martin como protagonistas. Pero mayor relevancia aún le aportó la serie televisiva basada en ‘Hombre rico, hombre pobre’, otra de sus grandes creaciones.

No obstante, los inicios literarios de Shaw se produjeron en la dramaturgia, género que le ha otorgado mayor prestigio. Concretamente, la primera obra que estrenó en 1936, ‘Enterrar a los muertos’, es considerada una de sus mejores piezas por su expresionismo existencial y su valiente denuncia de la guerra –argumento que le da una absoluta vigencia- y hoy figura entre los textos clásicos del teatro norteamericano.

Su tema se expresa a la perfección en la frase que Shaw introduce en el texto: “Un hombre debe tener la facultad de caminar a su tumba y no ser arrastrado a ella”. Y, en efecto, los protagonistas son seis soldados muertos en combate que se niegan a ser enterrados porque desean continuar con sus vidas. No cabe mejor expresión de la inutilidad de la guerra.

Acertadísima es la elección de Shaw de convertir en personajes principales a esas criaturas “no vivas” pues, de este modo, se acentúa enormemente el expresionismo de la obra y sus voces resuenan como un aldabonazo en la conciencia del espectador. Con todo ello, tanto por su calidad como porque estuviera escrita por un joven de veintitrés años, la sorpresa que el texto produjo en el panorama teatral norteamericano fue enorme y pronto se convirtió en un clásico de las tablas. Un clásico que, por cierto, no ha perdido un ápice de vigencia pues el ser humano se empecina una y otra vez en caer en los mismos errores.

Fuente: Kirjasto.

Foto: 316th ESC.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...