Isaac de Vega, escritor «fetasiano»

El novelista canario, que creó el grupo así llamado junto a Rafael Arozarena y otros, murió hace unos días a los noventa y tres años.

Granadilla de Albona, tierra de Isaac de Vega

Ya a principios del siglo XX y en el contexto de las vanguardias, propugnaba José Ortega y Gasset una nueva narrativa que se erigiese en puro juego del intelecto. Influidos por él y por otros, muchos escritores crearon instituciones ficticias para que dieran cobijo a sus fantasías literarias. Baste recordar el famoso «Colegio de Patafísica» francés que pretendía burlarse de las academias al uso y en el que militaron como «sátrapas» Boris Vian, Eugène Ionesco, Jean Genet o Jacques Prevert.

Más serio pero igualmente curioso fue el grupo «fetasiano» que fundaron en Canarias Rafael Arozarena, Antonio Bermejo, José Antonio Padrón e Isaac de Vega, de cuya novela ‘Fetasa’ tomaba el nombre.

Precisamente éste último ha muerto hace unos días a los noventa y tres años. Vega había nacido en Granadilla de Abona, en la isla de Tenerife, y, tras estudiar Magisterio en la Universidad de La Laguna, ejerció la enseñanza en el Hierro y en su tierra natal. En los años cincuenta fundó junto a los anteriores el citado grupo «fetasiano», concepto al que no debe buscarse significado aparte de lo que sus miembros señalaron, que fue bien poco. Si acaso, un alejamiento de los cánones realistas imperantes entonces y una búsqueda de uno mismo en soledad. De todos modos, lo importante de Vega fue su literatura, principalmente narrativa. Entre sus novelas, además de la que dio nombre al círculo, cabe destacar ‘Antes del amanecer’, ‘Parhelios’, ‘Pulsatila’, ‘Tassili’ (finalista del Premio Nadal en 2002), ‘Carpanel’ y ‘El cafetín’.

Resulta curiosa su costumbre de titular los libros con una sola y peculiar palabra. Vega es considerado uno de los principales escritores canarios de la segunda mitad del siglo XX. Por su estilo, se le ha comparado con el mexicano Juan Rulfo y con Juan Carlos Onetti. Desde el año 2000 pertenecía a la Academia insular de la lengua y en compañía de su inseparable Arozarena había recibido en 1988 el Premio Canarias de Literatura.

Nunca fue muy conocido fuera de su tierra porque ni siquiera intentó promocionarse. Vega es uno de esos casos de escritor centrado en su obra al que sólo le preocupa ésta y no el hecho de ser más o menos leído. En cualquier caso, a su alrededor tenía un buen número de fieles admiradores que hablan de él como un autor siempre preocupado por los recovecos del lenguaje y, en general, por su creación literaria. Descanse en paz.

Vía: ‘El País’.

Foto: Jesús Pérez.

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