‘La calavera del sultán Makawa’, de Rudolf Frank

Una entretenida novela de aventuras que buscaba inculcar el pacifismo en la juventud de la Alemania de entreguerras.

Libro La calavera del sultan makawa

Con motivo del centenario del inicio de la Primera Guerra Mundial, las editoriales se han volcado en la publicación de obras sobre el conflicto, ya meramente históricas ya noveladas. Consecuencia de ello es -entre éstas últimas- la reedición de clásicos como por ejemplo ‘Sin novedad en el frente’ de Erich María Remarque, ‘Senderos de gloria’ de Humphrey Cobb o ‘Adiós a las armas’ de Ernest Hemingway, todas ellas de indudable tono autobiográfico.

Pero también se han buscado obras que, si bien tuvieron éxito en su tiempo, han quedado un tanto olvidadas y éste es el caso de ‘La calavera del sultán Makawa’, del actor y director teatral alemán Rudolf Frank (Maguncia, 1886-1979).

De familia judía y doctorado en Leyes, al estallar la Primera Guerra Mundial Frank se alistó como voluntario. Pero su participación en el conflicto le convirtió en un furibundo antibelicista. Al terminar aquel, trabajó como director escénico y actor en diversas compañías teatrales. Sin embargo, la llegada de los nazis al poder lo obligó a emigrar primero a Austria y más tarde -con la anexión de este país al Tercer Reich- a Italia y Suiza. Su padre murió en un campo de concentración y él no regresaría a Alemania hasta 1952 pero solamente de visita. En 1931 había publicado su novela, ‘La calavera del sultán Makawa’, que, precisamente, fue prohibida por los nazis debido a su antibelicismo.

Jan Kubitzki es un muchacho polaco que, el mismo día de su cumpleaños, ve como su aldea es convertida en ruinas por un bombardeo de los alemanes. Siendo el único superviviente y por tanto huérfano, es recogido junto a su perro, Flox, por un regimiento de los atacantes. Cuando éstos chocan contra las tropas rusas, Jan, movido más por la inclinación hacia sus adoptadores que por ardor guerrero, se convierte en un héroe al salvar a éstos del exterminio.

Pero, en la ingenuidad de sus catorce años, empieza a preguntarse por los motivos de las atrocidades que ha presenciado. Y también a consultar sus dudas con los miembros del regimiento hasta el punto de hacer pensar a éstos en qué sentido tiene todo aquello. La novela iba dirigida a la juventud e intentaba inculcarle la idea de que oponerse a la guerra no es cobardía sino un acto de valientes. Pero, además, es un relato de aventuras dotado de mucho sentido del humor. Aunque no fue reeditada hasta 1979, hoy es considerado un clásico de la literatura pacifista.

Vía: ‘Babelia’.

Foto: Amazon

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