‘La detonación’, de Antonio Buero Vallejo

Un drama histórico inspirado en el suicidio de Mariano José de Larra para reflejar los problemas de la España contemporánea.

Figura Mariano José de Larra

Si estableciéramos un paralelismo entre la novela y el teatro, podríamos decir que, tras la Guerra Civil, Antonio Buero Vallejo supuso para el segundo lo que Camilo José Cela o Miguel Delibes para la primera. Si éstos con ‘La familia de Pascual Duarte’ y ‘La sombra del ciprés es alargada’ recuperaron el pulso del género narrativo, Buero con su ‘Historia de una escalera’ representó lo propio para la dramaturgia. Con ella, que obtuvo el Premio Lope de Vega en 1948, el escritor alcarreño iniciaba además una de las trayectorias más brillantes de las letras españolas del siglo XX.

Buero fue definido como un “trágico” ante todo o, dicho con otras palabras, un autor especialmente dotado para la tragedia entendida en el sentido más puramente clásico: el espectáculo literario y escénico que busca inquietar al espectador enfrentándole a problemas de su propia existencia.

A ello responde toda la amplia producción de Buero. Lo que cambia es la forma de expresarlo, ya que unas veces se vale del simbolismo como ‘En la ardiente oscuridad’, otras de la crítica social como en la obra citada anteriormente o en ‘El tragaluz’ y unas terceras de la ambientación histórica para mostrar problemas del presente disfrazados de hechos del pasado como en ‘Un soñador para un pueblo’ o ‘El sueño de la razón’. En cualquier caso y en todos los formatos, las piezas de Buero poseen una calidad magistral.

‘La detonación’, estrenada en 1977 en el Teatro Bellas Artes de Madrid, pertenece al tercer tipo de obras señalado. Se centra en la figura de Mariano José de Larra y, más concretamente, en el episodio de su suicidio a los veintisiete años tras ser abandonado por Dolores Armijo. Buero inicia la pieza justo en el momento en que el periodista va a descerrajarse un tiro. Pasan entonces por su cabeza algunos de los problemas que le han llevado a esa situación, especialmente su constante enfrentamiento con la censura que nunca le ha permitido escribir con libertad y denunciar la corrupción imperante en España.

Con mano maestra en cuanto a la técnica dramática, Buero oculta en el pasado una España, la del presente, en que las cosas -bajo su punto de vista- siguen igual que en tiempos de Larra. Sin duda y pese estar escrita en 1977, la pieza tiene una actualidad sorprendente si nos fijamos en el panorama que tenemos hoy. Hay que ver qué poco hemos aprendido.

Vía: Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.

Foto: M. Peinado.

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